Maridaje musical

¿Quién no ha acompañado alguna vez una copa licor con su canción favorita? Esto obedece a la teoría cognitiva que establece que la música estimula determinadas áreas del cerebro. Somos seres asociadores y nos gusta asociar la música con momentos específicos, y ¿Por qué no relacionarlo con el licor?

La asociación de licor y música cada vez está más de moda, cada día encontramos más iniciativas de maridaje musical. Las mejores catas de licores están siendo acompañadas por conciertos de todo tipo de géneros musicales. El maridaje musical se ha convertido en una gran apuesta, llegando a convertir una cata en auténticas sesiones de musicoterapia.

Una de las últimas tendencias para disfrutar de un buen trago es el maridaje musical. La música y el licor comparten esa capacidad de hacernos sentir y experimentar sensaciones. Lo que escuchamos puede influir en lo que sentimos e incluso en el sabor de la bebida que se esté degustando en ese momento.

Maridar música con licor se está convirtiendo en algo relativamente frecuente entre los amantes a la vida sibarita y cada vez son más los eventos que los fusionan acercando a nuevo público. Se sabe que escuchar música puede tener influencia en nuestro comportamiento y, por tanto, también en nuestras percepciones y sentimientos. Cuando la relación entre la música y la bebida es la adecuada, la experiencia puede multiplicar la sensación de placer, tal y como sucede cuando maridamos un vino con el plato adecuado, sin embargo, en el caso del maridaje musical no solo son el gusto y el olfato los órganos estimulados, sino también el oído.

Particularmente para el caso del vino y la música, las maneras de comprender la relación entre estos dos son diversas, y entre tantas maneras de relacionamiento me referiré específicamente a las siguientes conexiones para que puedas disfrutar de un memorable maridaje musical:

Oenostesia: El término oenostesia nace del estudio europeo realizado por la escritora de vinos músico y artista multisensorial Jo Burzynska, y hace referencia a la sinestesia entre el vino y la música. La oenostesia define como las armonías y las notas del vino son paralelas a las de la música, por lo tanto, podemos asociar un tipo de vino a una música en particular. Por ejemplo, para un buen Chardonnay, van muy bien los ritmos refrescantes y alegres de algunas canciones de dance o de música disco. Para beber un Merlot, una opción es escuchar melodías de Soul y R&B, o incluso música en acústico con acompañamiento de guitarra. O para una copa de Cabernet Sauvignon, la música fuerte y poderosa.

La música tiene vibraciones, tonos que hacen que todo nuestro cuerpo se comporte y resuene de modo diferente, y si nuestro cuerpo es capaz de reaccionar ante los estímulos sonoros, es lógico pensar que, al beber vino, esas sensaciones nos permitirán disfrutar cada trago de manera distinta.

Neuromarketing: La música provoca infinidad de efectos en el cerebro de un ser humano. Estimula la creatividad, altera la percepción de las cosas y aumenta la atención. Si lo aplicamos al mundo del vino, un ejemplo podría ser poner música ambiental con acordeones para inducir la compra de vino francés. Es así como la música te puede ayudar a concretar tu venta, de igual manera la influencia de la música puede intervenir en la percepción de las características del vino.

Maridar música y vino: Un estudio realizado por la Universidad de Heriot Watt de Edimburgo comprobó que el tipo de música influye sobre la percepción organoléptica del vino, al igual que puede influir en nuestros estados de ánimo. Una gran experiencia es tomar una copa de cava escuchando música llena de vibratos: la sensación de las burbujas se multiplicará en tu boca.

Música y vino es el maridaje capaz de activar y estimular ciertas áreas del cerebro, convirtiendo ese momento en una experiencia de un maridaje multisensorial que nos puede llevar a vivir momentos memorables.

Vino y música son, ¡un maridaje perfecto!
Tanto entre los aficionados al vino, como los de la música, el maridar al vino con la música, se está volviendo habitual. Los partidarios de ambas disciplinas coinciden en que, de ser acertada la relación entre vino y música, se puede experimentar una multiplicidad en la sensación de placer… Vino y música tienen “buena onda”, son de buenas vibraciones y bellas melodías. Y nuestro cuerpo las percibe todas.

Por Mauricio Tamayo “Mauricio El Sibarita” – Sommelier – @mauricio.sibarita