En los últimos años, los vinos blancos y rosados han consolidado un lugar propio dentro de las preferencias de consumo, asociados a la frescura, la sofisticación y la diversidad de estilos. En sintonía con esta evolución y con la búsqueda de vinos versátiles, pensados para disfrutarse durante todo el año, Escorihuela Gascón hace una propuesta para este verano.
El consumidor actual prioriza perfiles ágiles, frescos y fieles al origen del viñedo, capaces de acompañar nuevas propuestas gastronómicas y encuentros al aire libre. Atenta a esta transformación del paladar argentino, la bodega pone especial foco en sus variedades blancas y rosadas, con etiquetas que expresan equilibrio, carácter y una identidad definida.
Para esta temporada, Escorihuela Gascón destaca tres vinos que interpretan distintos estilos y ocasiones:
Pequeñas Producciones · Escorihuela Gascón | Sauvignon Blanc. De color amarillo pálido con reflejos verdosos, se presenta intenso y expresivo, con notas de piel de lima y mandarina, acompañadas por sutiles hierbas y flores frescas sobre un fondo especiado. En boca muestra buena frescura, cuerpo medio y un paso frutal y envolvente, con un final equilibrado y persistente.
Escorihuela Gascón · Gran Reserva | Chardonnay. Amarillo pálido con suaves destellos dorados. En nariz se destacan aromas de frutas tropicales, piel de naranja, pera y damasco, junto a notas de miel y delicados tonos ahumados. En boca es sabroso y untuoso, con buena frescura y un final armónico que recuerda a miel, almendras tostadas y manteca.
Escorihuela Gascón | Sangiovese. De delicado color rosa pálido, ofrece en nariz aromas vibrantes de frutillas frescas y pomelo rosado. En boca es liviano, refrescante y de acidez vivaz, ideal como aperitivo al atardecer, para acompañar quesos suaves o simplemente disfrutar bien frío.
Frescura, origen y expresión
Más allá de una tendencia estacional, estos vinos reflejan la filosofía de Escorihuela Gascón: trabajar el viñedo con precisión, buscar uvas de óptima madurez y acidez, y elaborar vinos que expresen su origen con autenticidad. Elegir un blanco o un rosado para el verano ya no responde solo a la temperatura, sino a la búsqueda de una experiencia de frescura, elegancia y equilibrio en cada copa.


