La marca, que actualmente cuenta con 17 locales y proyecta alcanzar los 20 antes de fin de año, inicia un homenaje a Regina, su creadora, poniendo en primer plano dos recetas que se mantienen inalterables desde sus comienzos. En septiembre, la propuesta sumará nuevas preparaciones originales.
Nucha homenajea a Regina, su fundadora, con dos de los productos que acompañan a la marca desde sus primeros años: el brownie y el alfajor de maicena, elaborados con las recetas originales que se mantienen vigentes desde los comienzos de la reconocida pastelería.
Esta primera etapa forma parte de una iniciativa que busca celebrar la historia y el legado gastronómico de Regina a través de las preparaciones que dieron identidad a Nucha. En septiembre, la propuesta se ampliará con la incorporación de nuevas recetas históricas, que serán anunciadas próximamente.
El homenaje se presenta a dos meses del fallecimiento de la fundadora y recupera la historia de una mujer que encontró en la cocina una manera de sostener a su familia y que, sin proponérselo, terminó convirtiéndose en una referente de la pastelería porteña.
Una historia que comenzó en una cocina familiar
Los primeros productos de Nucha fueron las tortas de mousse y los brownies que Regina elaboraba en su casa. Su hijo, Javier Ickowick, la ayudaba en la producción y salía a ofrecerlos en bares y comercios de la zona de Belgrano.
Tras la muerte repentina de su marido, la cocina se convirtió en el principal sostén económico de la familia. Javier, que desde adolescente preparaba bases de tortas y vendía brownies, la impulsó a transformar aquella producción familiar en un emprendimiento.
“Mi mamá se puso a trabajar para mantener a sus hijos. Ese fue su primer objetivo. Cuando vio que las cosas podían ordenarse y que se podía vivir de esa manera, siguió adelante”, recuerda Javier, hijo de Regina y cocreador de Nucha.
Regina era autodidacta, creativa y profundamente perfeccionista. Había estudiado Química y aplicaba esos conocimientos al desarrollo de cada preparación. También era especialmente exigente con las materias primas, los sabores y las terminaciones.
“Mi mamá no transaba con la calidad. El chocolate era chocolate y la manteca tenía que ser manteca de primera. Cuidaba muchísimo cada receta”, señala Javier.
Además del brownie y el alfajor de maicena, otras preparaciones de la marca conservan sus fórmulas originales. Entre ellas se encuentran el cuadrado de cheesecake y el rogel, cuya presentación fue evolucionando con el tiempo. La tarta de coco y dulce de leche que Javier recuerda de su infancia se transformó en un cuadrado individual que mantiene el espíritu de aquella receta familiar.
De un emprendimiento familiar a una marca con 17 locales
Más de tres décadas después de sus comienzos, Nucha cuenta con dos locales propios y 15 franquicias. Además, tiene tres nuevas aperturas en diferentes etapas de desarrollo y proyecta alcanzar los 20 puntos de venta antes de finalizar 2026.
La empresa reúne a más de 200 personas y mantiene un fuerte vínculo con quienes acompañaron su crecimiento. La actual responsable administrativa trabaja en Nucha desde 1995 y parte del equipo del salón de Belgrano forma parte de la marca desde el año 2000.
Actualmente, el 90% de la propuesta se elabora en dos plantas ubicadas en Chacarita, una zona estratégica para abastecer los locales de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.
La producción dulce está coordinada por Lorena Monson, jefa de Producto de Nucha, mientras que la elaboración de panadería y cocina salada se encuentra a cargo de Gabriela Morel, jefa de Cocina de Nucha.
En la planta salada también se producen la focaccia utilizada como pan principal de los sándwiches, los chipás y los palitos elaborados con queso parmesano. La producción combina procesos profesionales con una impronta artesanal y el cuidado del producto que marcó la identidad de Nucha desde sus inicios.
“Nos identifica la historia de una mujer resiliente que tuvo el coraje de hacer lo necesario para sacar adelante a su familia. También el respeto por el producto y el propósito de brindar una experiencia gastronómica sorprendente a cada cliente, como desde el comienzo”, explica Carlos Rava, integrante del grupo que conduce actualmente la marca.
Con esta iniciativa, Nucha busca mantener vivo el legado de Regina, volver a contar su historia y acercar a distintas generaciones los sabores que acompañaron el nacimiento y el crecimiento de la marca.
El brownie y el alfajor de maicena representan el primer capítulo de este homenaje. En septiembre, nuevas recetas originales volverán a ocupar un lugar central en la propuesta de Nucha.


