En el Día Internacional del Café, un recorrido por los rituales que reflejan la diversidad cultural del país, respaldados por más de un siglo de tradición y compromiso sostenible de CasaLuker.
Hoy el mundo celebra el Día Internacional del Café, y en Colombia, el país que produce el café más suave y famoso del planeta, la celebración se vive en cada hogar. Sin embargo, aunque los colombianos comparten el orgullo por el grano, no todos toman el café de la misma manera.
El café en Colombia es un conector de tradiciones, un mapa líquido de la geografía y un marcador de identidad. CasaLuker ha sido parte fundamental de esta historia, acompañando los desayunos y las pausas diarias de millones de familias a través de marcas entrañables como Lukafe, Café Aroma y Almendra Tropical.
En esta fecha especial, invitamos a un recorrido sensorial por el país a través de la taza:
1. El Eje Cafetero y Antioquia: La “chaqueta”, el “pintadito” y el pocillo de peltre
En el corazón de las montañas, donde nacen los granos y donde CasaLuker procesa su café en la planta industrial de Manizales, el café es el combustible del arriero y del campesino. Aquí reina el “pintadito”, un tinto con apenas una gota de leche, y la sagrada “chaqueta”, esa reconfortante mezcla de café negro preparado directamente en aguapanela caliente. Servido en el tradicional pocillo de peltre que guarda el calor en las frías mañanas de la finca, este ritual es un homenaje a la fuerza de la tierra y al trabajo duro del campo caldense.
2. Bogotá y el Altiplano: El “perico” para el frío y el tinto de oficina
En la capital y los Andes cundiboyacenses, el café es un abrazo para combatir la altura. La estrella aquí es el “perico”, café con leche en taza pequeña, el acompañante innegociable de la almojábana o el pandebono de media mañana. El inconfundible aroma a café llena las cocinas y las oficinas capitalinas, donde la pregunta “¿nos tomamos un tintico?” es la forma oficial de hacer pausas, conectar con compañeros y arreglar el mundo.
3. La Costa Caribe: El “tinto” callejero que desafía al sol
Podría pensarse que a 35 °C a nivel del mar una bebida caliente no tiene lugar, pero el Caribe colombiano rompe esa regla. El ritual aquí le pertenece al “tintero”, ese personaje icónico que camina las calles de Barranquilla, Cartagena o Santa Marta haciendo sonar sus termos. En los hogares caribeños, una taza de café bien cargado y caliente al comenzar el día es la inyección de energía necesaria y el pretexto perfecto para la charla en la terraza o en el barrio.
4. El Sur (Huila, Cauca y Nariño): El orgullo del origen y las notas de especialidad
De las altas montañas del sur provienen cafés reconocidos mundialmente por sus perfiles sensoriales. En estas regiones, donde la recolección cuidadosa se une con el aprendizaje técnico, el ritual se vive apreciando el terroir: ese conjunto único de suelo, clima y altitud que define el carácter, el aroma y la calidad superior de cada grano.
Un mismo grano, millones de historias y compromiso con el origen
En Colombia, el café además de una bebida, hace parte del tejido social. Es la forma en la que se dan los buenos días y se comparten momentos en familia.
El soporte integral de toda la cadena de valor respalda cada taza de Lukafe, Café Aroma y Almendra Tropical, destacando las operaciones de la planta de café de CasaLuker ubicada en Manizales (Caldas), que procesa cerca de 900 toneladas mensuales bajo los más altos estándares de calidad. Como parte de su compromiso con el medio ambiente, siendo Empresa B, el negocio de café opera alimentado con 100 % de energía eléctrica renovable y promueve el uso de empaques reciclables en el 88 % de sus productos terminados.
Este 1 de octubre, la invitación es a preparar una taza con las marcas que han acompañado la historia del país y brindar por los miles de caficultores que hacen posible que cada día empiece bonito.


