La línea de vinos jóvenes de Bodegas Salentein presenta una nueva identidad visual, más actual y renovada, que recupera códigos propios de la marca y refuerza su diferencial. Los vinos mantienen intactos el estilo y la calidad que distinguen a cada uno de sus 10 varietales.
Portillo, la línea de vinos jóvenes de Bodegas Salentein, renueva su imagen con un diseño que busca expresar de una manera más actual la identidad de una marca que, desde sus orígenes, se caracterizó por acercar el mundo del vino de una manera simple, cómplice y descontracturada.
A lo largo de los años, Portillo construyó un vínculo cercano con sus consumidores, acompañándolos en la elección y el disfrute del vino y acercándoles información clara y útil. La marca fue pionera en incorporar sugerencias de maridaje en sus etiquetas, un código que se convirtió en uno de sus diferenciales y que el nuevo diseño mantiene en el frente de cada botella.
Esta renovación profundiza esa vocación de hacer más simple y cercano el disfrute del vino. En las contraetiquetas, Portillo suma ahora información práctica para alcanzar la temperatura de servicio recomendada para cada vino, indicando los tiempos necesarios según el método elegido: freezer, heladera o frapera.
El rediseño también alcanza a las botellas de algunos de sus vinos. Chardonnay presenta una nueva botella acorde con los códigos propios del varietal, mientras que Rosé, Dulce Natural y Naranjo Dulce incorporan nuevos formatos que buscan reforzar su diferenciación dentro de la línea. Este último, que se sumó hace pocos meses al portfolio de Portillo, refleja la apuesta de la marca por la innovación y por seguir ampliando su propuesta de vinos dulces, acercando nuevas experiencias a consumidores que buscan explorar diferentes estilos.
La nueva propuesta se presenta además bajo el concepto creativo “Portillo queda bien”, una idea simple y cotidiana que pone en valor el espíritu y la versatilidad de la marca para acompañar diferentes comidas, encuentros y momentos. Porque Portillo queda bien con la comida, con amigos, en una cena o en una juntada improvisada: una manera cercana y relajada de seguir haciendo más fácil la elección y el disfrute del vino.
La esencia de cada uno de sus varietales se mantiene intacta: el mismo estilo, perfil y calidad que sus consumidores conocen, valoran y eligen.
“El desafío fue darle a Portillo una expresión renovada, capaz de seguir destacándose y conectando con el consumidor actual, manteniendo sus códigos propios y siendo fiel a la historia que construyó su identidad”, comentó Andrés Fassone, Brand Manager de Portillo.
Por su parte, Carlos Bauzá, enólogo de Bodegas Salentein, agregó: “Si bien Portillo presenta una nueva imagen, hay algo que permanece intacto: la esencia de nuestros vinos. Seguimos trabajando con el mismo compromiso enológico para ofrecer vinos frescos, expresivos y equilibrados, que reflejen las características de cada varietal y mantengan la calidad que nuestros consumidores conocen y eligen. La evolución está en la imagen, pero nuestra búsqueda por elaborar grandes vinos sigue siendo la misma”.
La línea completa de Portillo se encuentra disponible en autoservicios, restaurantes y vinotecas, con un precio sugerido de $7.245.-


