Afecta a 1 de cada 100 argentinos, pero la mayoría de lo que se dice sobre ella es falso. ¿Lo sin gluten es más saludable? ¿La celiaquía se cura? ¿Un poquito de gluten hace mal? Las respuestas que desarman las creencias más repetidas.
La dieta sin gluten está en todas partes: en las góndolas, en las redes y en las cartas de los restaurantes. Pero cuanto más se habla de ella, más se repiten ideas que no son ciertas, y algunas pueden poner en riesgo a quienes realmente la necesitan. Detrás de esos mitos hay una enfermedad que, según el Ministerio de Salud de la Nación, afecta a 1 de cada 100 personas en Argentina.
¿Es más sano comer sin gluten? ¿Se puede hacer una excepción? ¿La celiaquía se va con los años? Son preguntas que se escuchan en cualquier mesa.
¿Qué es la celiaquía y por qué se habla tanto de ella?
La celiaquía es una enfermedad autoinmune producida por una intolerancia permanente a las proteínas del gluten, presentes en el trigo, la avena, la cebada y el centeno (de ahí la sigla TACC), en personas con predisposición genética. Su único tratamiento es una dieta estricta sin gluten.
En Argentina hay más de 460.000 personas celíacas según el Ministerio de Salud, y en los chicos la enfermedad es todavía más frecuente: se estima que afecta a 1 de cada 80. El dato que más sorprende es otro: todavía hay un gran número de personas que la tienen y no lo saben.
A pesar de su alcance, sigue siendo una enfermedad poco comprendida. La popularidad de los productos sin gluten entre personas que no son celíacas instaló ideas que se repiten en la mesa, en las redes y hasta en los restaurantes, y que muchas veces confunden más de lo que aclaran.
Los 5 mitos que casi todos creen (y lo que hay de verdad)
Mito 1: “Comer sin gluten es más sano”. Falso. Que un producto no tenga gluten no lo vuelve más nutritivo. Un pan sin gluten reemplaza la harina de trigo por otras harinas, pero sigue siendo pan, y su valor nutricional depende de sus ingredientes, no de la ausencia de gluten.
Mito 2: “La celiaquía se cura con el tiempo”. Falso. No tiene cura ni medicamentos. Con una dieta estricta los síntomas desaparecen, pero esa dieta tiene que mantenerse de por vida.
Mito 3: “Si no tengo síntomas, no soy celíaco”. Falso. Hay personas celíacas que no tienen molestias digestivas, y los síntomas son tan variados que suelen confundirse con otros cuadros. Tampoco existen “grados” de celiaquía que permitan relajar la dieta: el tratamiento es el mismo para todos.
Mito 4: “Un poquito de gluten no hace mal”. Falso, y es el más peligroso. En una persona celíaca, el gluten daña la mucosa del intestino y reduce su capacidad de absorber nutrientes, aunque no siempre aparezcan síntomas. Por eso el Código Alimentario Argentino establece que un alimento libre de gluten no puede superar los 10 miligramos de gluten por kilo.
Mito 5: “Si sospecho que soy celíaco, puedo dejar el gluten por mi cuenta”. Falso. Ante la sospecha, lo primero es consultar a un médico. Dejar el gluten antes de hacerse los estudios puede hacer que los resultados no sean precisos, y una dieta sin gluten sin indicación profesional puede derivar en carencias de algunos nutrientes.
¿Por qué importa derribar estos mitos?
La desinformación no es inofensiva. Cuando se cree que la dieta sin gluten es una elección o que un poco no hace mal, se subestima el cuidado que necesita una persona celíaca, y eso se nota sobre todo a la hora de comer afuera. Según un estudio de la Sociedad Argentina de Nutrición, el 47,9% de las personas consultadas tiene dificultades para conseguir productos sin gluten y el 47,6% considera que no hay suficiente variedad.
Para una persona celíaca, no alcanza con que un plato figure como “sin gluten”: también importan la preparación, la manipulación y la confianza en que toda la experiencia esté pensada bajo esos parámetros. Por eso no es lo mismo un lugar con una opción apta que un lugar pensado para celíacos.
Con esa idea, Big Pons abrió en Palermo Soho el primer local 100% sin gluten de una cadena de hamburgueserías en el país, con una carta que incluye burgers con pan Schär, wraps, ensaladas, helados y cerveza, y un equipo integrado en parte por personas de la comunidad celíaca. “Queremos que una persona que necesita comer sin gluten pueda sentarse frente a una carta y elegir por ganas, no por restricciones. Cuando entendés que la celiaquía es para toda la vida, entendés por qué un lugar así hace falta”, señaló Bruno Mazzucchelli, gerente de Marketing de Big Pons, cadena de hamburgueserías con un local 100% sin gluten.


