En el Día Internacional de la Celiaquía, especialistas advierten sobre la importancia del diagnóstico, la prevención de la contaminación cruzada y el acceso a productos seguros, correctamente identificados y libres de gluten.
Cada 5 de mayo se celebra el Día Internacional de la Celiaquía, una fecha clave para visibilizar una condición autoinmune crónica que atraviesa la vida cotidiana de miles de personas y que exige mucho más que “dejar de comer gluten”. Recibir el diagnóstico implica aprender a leer rótulos, reorganizar hábitos, planificar comidas y prestar especial atención a la manipulación de los alimentos, tanto dentro como fuera del hogar.
En este marco, Georgalos y la Asociación Celíaca Argentina impulsan una acción de concientización para acercar información clara y útil sobre la enfermedad celíaca, derribar mitos y reforzar la importancia de contar con alimentos seguros, accesibles y correctamente identificados.
“Recibir el diagnóstico de celiaquía implica un cambio importante en la vida cotidiana, pero también, en muchos casos, representa un gran alivio. Para quienes vienen atravesando síntomas durante mucho tiempo sin saber qué les pasa, ponerle nombre a lo que ocurre y tener un tratamiento claro marca un antes y un después”, explicó Mariana Holgado, vicepresidenta de la Asociación Celíaca Argentina.
El único tratamiento para la celiaquía es llevar una alimentación estricta y de por vida sin gluten. Por eso, la identificación de productos Sin Gluten / Sin TACC resulta fundamental para que las personas celíacas puedan consumir con mayor tranquilidad.
“La certificación y el símbolo Sin Gluten nos permiten confiar en que el producto fue elaborado bajo controles adecuados y que garantiza la condición de libre de gluten. Las personas con celiaquía aprendemos a no confiar solo en la costumbre: cada compra requiere atención”, señaló Holgado.
Uno de los principales desafíos sigue siendo la contaminación cruzada , que puede ocurrir cuando un alimento libre de gluten entra en contacto con gluten, incluso en cantidades mínimas. Esto puede pasar en una cocina, en una fábrica, en un comercio o en una mesa compartida.
“La contaminación cruzada no se ve, pero sí afecta. Puede generar daño intestinal aunque no haya síntomas inmediatos. Por eso, las personas con celiaquía no solo necesitamos alimentos que no contengan gluten entre sus ingredientes, sino procesos seguros que garanticen esa condición en toda la cadena”, agregó Holgado.
En productos de consumo cotidiano, como golosinas, snacks o alimentos para compartir, contar con opciones seguras permite que las personas celíacas participen de momentos sociales sin quedar excluidas. Sin embargo, todavía existen desafíos vinculados a la disponibilidad, el precio y la variedad de productos en distintas zonas del país.
Desde Georgalos, la inclusión alimentaria forma parte del desarrollo de su portafolio. Actualmente, el 80% de sus golosinas son aptos para personas celíacas , las líneas de sus marcas Mantecol, Full Mani, Tokke, Flynn Paff, Palitos de la Selva, la excepción son algunas líneas específicas como cereales, alfajores y turrones. La compañía trabaja desde hace años en el desarrollo de productos pensados desde su origen para ser aptos, seguros y accesibles para distintos momentos de consumo.
Mitos frecuentes sobre la celiaquía
En el marco de esta fecha, la Asociación Celíaca Argentina también advierte sobre algunas ideas equivocadas que todavía circulan:
• “Un poquito de gluten no hace nada”: falso. Incluso pequeñas cantidades pueden dañar las vellosidades del intestino.
• “Es una alergia o una moda”: falso. La celiaquía es una enfermedad autoinmune.
• “Si no tengo síntomas, no pasa nada”: falso. El daño puede ser silencioso.
• “Comer sin gluten es más saludable para todos”: no necesariamente. Los productos sin gluten no son automáticamente más saludables.
Para las personas celíacas, el mayor desafío muchas veces aparece fuera del hogar: salir a comer, viajar, asistir a un evento o compartir una comida con otras personas implica evaluar riesgos constantemente. La información, la empatía y la correcta manipulación de alimentos pueden marcar una diferencia concreta.
“Como persona con celiaquía, puedo resumirlo así: no buscamos privilegios, buscamos seguridad e igualdad para poder llevar nuestra condición con tranquilidad y poder ser personas sanas”, concluyó Holgado.
Producción segura e inclusión alimentaria
Georgalos cuenta con una amplia variedad de líneas aptas para personas celíacas, entre ellas postres de maní, chocolates, caramelos, tabletas crocantes, garapiñadas y confites. Además, la compañía realizó desde hace varios años inversiones en sus plantas productivas para garantizar entornos adecuados y reducir riesgos de contaminación cruzada, con procesos alineados a las normativas vigentes.
Con esta iniciativa, Georgalos y la Asociación Celíaca Argentina buscan aportar información confiable y promover una mirada más inclusiva sobre la alimentación, entendiendo que la seguridad alimentaria también es parte del derecho a participar plenamente de la vida social.


