La forma de trabajar de una cocina no se ve solo durante el servicio.
Empieza mucho antes.
Empieza en cómo entra el equipo.
En si todos van vestidos de la misma manera.
En si el uniforme se lleva como toca.
En el orden que transmite antes incluso de coger un cuchillo o sacar un plato.
Por eso el uniforme no es un detalle sin más. Es una señal.
Una señal de disciplina.
Una señal de seriedad.
Una señal de que aquí hay normas que no cambian según el humor de cada uno.
Cuando cada miembro del equipo aparece con un uniforme distinto, o lo lleva de una manera diferente, el mensaje que se transmite es peligroso: que cada uno entiende las reglas a su manera.
Y cuando eso pasa en lo que se ve, muchas veces también empieza a pasar en lo que no se ve:
en la limpieza,
en el etiquetado,
en la receta,
en la puntualidad,
en la forma de trabajar.
No se trata de borrar la personalidad de nadie. Se trata de que todos respeten la misma línea de trabajo.
Porque una cocina seria no solo se ve en el plato. También se ve en la imagen que da.
Y muchas veces, la disciplina no empieza con una bronca.
Empieza con algo mucho más simple: una norma clara que todo el mundo entiende, respeta y sigue igual.
¿Qué crees que dice del equipo la forma en que lleva el uniforme cada día?
Chef Ruben Naranjo
(Máster Chef de Costa Rica)


