Con su nueva campaña, “No le preguntes a una IA sobre el amor. Preguntale a los que realmente amaron”, Alma Mora propone recuperar el valor de las historias reales y las conversaciones cara a cara. En ese marco, Boy Olmi compartió algunas de las claves de sus 32 años junto a Carola Reyna: la curiosidad, el humor y el deseo de seguir eligiéndose todos los días.
¿Qué hacer cuando alguien nos gusta? ¿Cómo interpretar un mensaje? ¿Cómo resolver una discusión de pareja? Cada vez más, las respuestas a estas preguntas parecen estar a un clic de distancia. Hoy, 1 de cada 3 personas le pregunta a la Inteligencia Artificial sobre el amor, una tendencia que invita a reflexionar sobre cómo nos vinculamos y dónde buscamos respuestas cuando se trata de nuestros sentimientos. En este contexto, Alma Mora, de Finca Las Moras, propone volver a una fuente de conocimiento tan antigua como vigente: las personas que tienen historias de amor para contar.
Así nace “No le preguntes a una IA sobre el amor. Preguntale a los que realmente amaron”, una campaña que invita a recuperar el valor de la experiencia, escuchar a otras generaciones y volver a esas conversaciones en las que no hay fórmulas mágicas, sino vivencias, aprendizajes y anécdotas que merecen ser compartidas.
A esta iniciativa se sumó Boy Olmi, quien compartió recientemente en una entrevista de stream, su mirada sobre el amor y la vida en pareja a partir de su historia con Carola Reyna, con quien lleva 32 años de relación. Lejos de las recetas universales, el actor puso el foco en algo que considera fundamental para mantener vivo un vínculo: la curiosidad por el otro.
“Siempre tiene que haber novedad. Después de 32 años con Carola me sigo sorprendiendo, la sigo sorprendiendo, me interesa y me despierta curiosidad. Cuando eso no exista, habrá un problema”, reflexionó. Una mirada que invita a pensar el amor no como algo que se conquista una vez y queda resuelto, sino como una construcción que necesita atención, juego y ganas de seguir descubriéndose.
Y si hay algo que demuestra que el amor también se construye en los pequeños detalles, son las anécdotas de todos los días. Boy contó, entre risas, cómo convirtió la búsqueda de un cargador en un pequeño truco de magia para Carola. Un gesto mínimo que, para él, tenía un enorme valor: irse a dormir feliz por haber compartido esa pequeña complicidad.
“El deseo se trabaja”, sostiene el actor. En esa idea aparece una de las claves de su mirada sobre las relaciones: no se trata de encontrar respuestas perfectas, sino de mantener vivo el interés, cultivar la complicidad y encontrar nuevas formas de sorprenderse, incluso después de tantos años juntos.
Para Olmi, además, hay un desafío propio de esta época: volver a prestarle atención a quien tenemos enfrente. “La conexión hoy en día, el mirarse, el registrar al otro, está altamente conflictuada por la tecnología. Mirar más el teléfono que a la persona que tenés al lado es peligroso. En vez de preguntarle a una IA sobre el amor, hay que preguntarle a quienes realmente lo vivieron”, advirtió.
Frente a la inmediatez digital, Alma Mora propone revalorizar los encuentros cara a cara y las conversaciones sinceras. Porque las verdaderas respuestas sobre el amor se descubren escuchando las vivencias reales de quienes lo atravesaron.


