El restaurante y pastificio liderado por el chef Nacho Feibelmann presenta una nueva carta que combina técnica, producto y fuego. Con las brasas como eje, Carmen reinterpreta las pastas desde una mirada moderna y ofrece una experiencia que invita a quedarse, especialmente en su patio, donde la primavera se disfruta entre plantas, aromas y sabores únicos.
En la esquina de Gurruchaga y Pasaje Cabrer, en pleno Palermo, Carmen se consolida como uno de los espacios de pastas más originales de la escena gastronómica porteña. El proyecto de Nacho Feibelmann, cocinero rosarino y ex participante de MasterChef, combina la sensibilidad de un pastificio artesanal con una cocina atravesada por el fuego. Las brasas, el rescoldo y el kamado son los protagonistas de un menú que revaloriza lo esencial: el sabor puro de cada ingrediente.
En su nueva carta, los clásicos conviven con creaciones que sorprenden por su equilibrio y carácter. Entre las entradas, sobresalen las croquetas de hongos ahumados con salsa sweet chilli, el raviolón frito con centro de yema, mozzarella, tomate, cebolla y olivas negras, y los langostinos a la brasa con emulsión de limones quemados, alioli y polvo de algas.
En el apartado de pastas de autor, Carmen reafirma su identidad. Cada plato refleja una técnica distinta: la girandola de batata al rescoldo con parmesano y menta, los capeletti de remolacha al rescoldo con provolone y manteca de lima, los fagottini de asado —el ícono de Carmen, rellenos con un blend de vacío y roastbeef cocido a leña— y los tortelli de hongos al kamado, servidos con beurre blanc elaborada con vino Tilia Chenin.
Las pastas clásicas también tienen su lugar, con propuestas como el ojo de bife & gnocchi de papa al rescoldo con demiglace y azafrán, el rotolo de espinaca y ricota con passata, el cacio e pepe, la carbonara o el pesto fresco de albahaca y frutos secos. Completan la selección las dos novedades de la temporada: los cavatelli de mar, bañados en bisque de langostinos y acompañados por vieiras, y la ensalada de mollejas, creada con lechuga morada, berro, lechuga francesa, rúcula, endivias, molleja, cavatelli y pesto.
La experiencia en Carmen se completa con una cuidada selección de postres clásicos. Entre las opciones dulces brillan la pavlova con frutos de estación y coulis de mango, el flan casero con crema o dulce de leche, el tiramisú y el tradicional queso y dulce con queso cuartirolo y dulce de batata.
Para maridar, la carta propone vinos de bodegas como Catena Zapata, Teho, La Posta y Cuchillo de Palo, tanto en opciones de tintos así como blancos y rosados, junto a una selección por copa que incluye etiquetas orgánicas de Tilia y varietales frescos de Sierra Alfa Lima. También hay cerveza artesanal, cócteles clásicos como Negroni o Aperol Spritz, y bebidas sin alcohol. Cada elección busca resaltar el sabor de las pastas y prolongar el placer de la mesa.
El local acompaña el espíritu de esta renovación. Su patio interno, un refugio verde donde el tiempo parece detenerse, se impone como el rincón ideal para disfrutar la temporada. Rodeado de plantas, enredaderas y mesas al aire libre, invita a relajarse y celebrar el encuentro. También el deck sobre la esquina, con vista al movimiento palermitano, y el salón con ladrillos a la vista, conforman ambientes distintos para una misma experiencia: cálida, luminosa y cercana.
Con una propuesta que une fuego, técnica y sensibilidad, Carmen reafirma su lugar como uno de los imperdibles de Palermo. Un espacio donde cada plato cuenta una historia y cada visita deja la sensación de haber estado, aunque sea por un rato, en casa.
Dirección: Gurruchaga 1428, Palermo.
Días y horarios: martes a sábados de 19 a 00 h; sábados y domingos de 12 a 16 h.
Reservas: wokiapp.com/restaurante/carmen-pasta?enterByLink=true
Instagram: @carmen.pasta


