Con una historia real detrás, una estética potente y un producto diferencial, Galán desembarca en el mercado con una propuesta que combina carácter, cercanía y una impronta propia dentro del universo del alfajor bajonero.
Galán se presenta dentro del segmento “bajonero” con una propuesta clara: construir desde la autenticidad. Sin poses, sin fórmulas forzadas y con una identidad definida, esta nueva marca de alfajores nace con un objetivo concreto: encontrar su lugar con códigos propios y una lógica de producto diferente.
El proyecto surge en plena pandemia, cuando Manuel Suppa —con experiencia en comercio exterior— junto a su primo Nahuel De Sanctis Fava deciden apostar por una idea concreta: desarrollar un alfajor con identidad y proyección. Nahuel, además, forma parte de una familia vinculada históricamente a la industria alimenticia a través de Chisap, una marca con más de 70 años de trayectoria, ampliamente instalada en el consumo masivo. Ese cruce entre mirada emprendedora, contexto desafiante y conocimiento del mercado fue el punto de partida de Galán.
Hoy, esa historia toma forma en una fábrica propia ubicada en Ciudadela, en una zona estratégica cercana a la General Paz y la Av. Rivadavia, desde donde la marca proyecta escalar su producción y consolidar su presencia en el mercado.
Lejos de replicar fórmulas, Galán construye un territorio propio dentro de la categoría. T oma lo mejor del alfajor marplatense —su equilibrio y su estructura— y lo cruza con la intensidad del universo bajonero.
El resultado es una reinterpretación: un alfajor distinto, donde la relación entre galleta, dulce de leche y chocolate está pensada para lograr una experiencia más equilibrada, sin perder indulgencia.
El diferencial está en su construcción , inspirada en los alfajores categorizados como “bajoneros”. A diferencia del formato tradicional, Galán incorpora en su interior una tapa previamente bañada en chocolate blanco, combinada con otra que no pasa por ese proceso antes del armado. Así se arma Galan, un alfajor distinto de 80 g que genera un equilibrio particular: mantiene la intensidad del dulce de leche, suma contraste de texturas y logra una mordida más estable, con una estructura que se sostiene mejor en cada bocado.
El desarrollo del producto contó con la asesoría del maestro chocolatero Pablo Benítez —con experiencia en el trabajo con cacao fino y desarrollo de productos—, quien acompañó al equipo en la selección de materias primas y en el ajuste de proporciones para alcanzar un perfil de sabor consistente con la propuesta de Galán: potente y equilibrado. El proceso se apoya en materias primas de primera línea y en un trabajo de desarrollo enfocado en consolidar una identidad propia desde el producto, con especial atención en los procesos productivos.
En esta primera etapa, la línea se presenta en dos versiones: una con baño de chocolate negro y otra con baño de chocolate blanco, ambas rellenas con dulce de leche. Dos variantes que refuerzan el perfil indulgente de la marca, pensadas para esos momentos en los que el antojo manda.
Con una producción inicial proyectada en 50.000 unidades diarias y una fuerte capacidad de escalabilidad, Galán se apoya además en una ventaja competitiva clave: una estructura de distribución con potencial alcance nacional, apalancada en el conocimiento del canal tradicional y en vínculos ya consolidados dentro del circuito de consumo masivo.
Galán propone una lectura contemporánea del consumo. Se posiciona como una marca cercana, auténtica y sin artificios. Ser galán ya no responde a estereotipos: es una actitud, una forma de conectar desde lo genuino y moverse con naturalidad. Esa construcción se traduce en un tono de comunicación directo, empático y reconocible, alineado con un concepto claro: vos elegís —qué te gusta, qué consumís, cómo te expresás— sin moldes ni etiquetas.
En lo visual, despliega un universo inspirado en el cómic, el pop art y el lenguaje del collage, con una paleta vibrante y recursos gráficos dinámicos. Más que un gesto estético, es un sistema pensado para amplificar el carácter de la marca en todos sus puntos de contacto.
En un mercado competitivo y en constante expansión, Galán irrumpe con una propuesta clara: producto, marca y desarrollo alineados bajo una misma idea. Porque, al final, es ese alfajor que suma —pero, sobre todo, el que elegís.
Galán ya está disponible en kioscos y puntos de venta seleccionados, con un plan de expansión progresivo a nivel nacional. El lanzamiento estará acompañado por una campaña en redes sociales y acciones en el canal tradicional, reforzando su llegada al consumidor desde múltiples puntos de contacto.
Instagram: @galanalfajores


