De un departamento en Quilmes a un tostadero de café: la historia de dos ingenieros que apostaron por el grano verde

El emprendimiento nació en 2019, cuando dos estudiantes de Ingeniería Civil comenzaron a tostar café en un departamento de Quilmes. 

Hoy cuenta con 45 clientes mayoristas, 480 clientes activos en e-commerce, más de 25 suscriptores en más de cuatro provincias y una unidad de eventos corporativos que ya fue contratada por más de 15 empresas. El próximo objetivo es alcanzar una producción de 10.000 kilos mensuales.

Gustavo Moya y Fernando Peiretti se conocieron mientras estudiaban Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de La Plata. En 2019, los dos amigos imaginaron un negocio vinculado al café y pusieron en marcha un emprendimiento dedicado al tostado de café que comenzó con una inversión de US$ 3.500, un molino y una tostadora eléctrica de 250 gramos.

Las primeras pruebas se hicieron en el departamento de Fernando, en Quilmes. Un año después, en 2020, los socios compraron una tostadora de 1 kilo y se mudaron a un pequeño cuarto en la casa de la tía de Fernando para dar sus primeros pasos profesionales en la industria y así crear formalmente Mistizal, empresa de café que combina tostado, comercialización y desarrollo de experiencias en torno a dicha bebida.

El cambio de escala llegó a finales de 2023, cuando Moya y Peiretti compraron una tostadora industrial con capacidad de 10 kilos por bache y cuyo valor ronda los US$ 25.000. En esa etapa trasladaron la operación a una casa más grande en Quilmes, que actualmente funciona como tostadero. Mistizal tostaba alrededor de 100 kilos mensuales a comienzos de 2025 alcanzando los 400 kilos mensuales a finales de ese año. Para agosto de 2026 alcanzó los 1.000 kilos mensuales.

La empresa registra actualmente una facturación promedio de $65 millones. El próximo desafío es multiplicar por diez la producción y llegar a 10.000 kilos mensuales durante el próximo año. “Somos muy cuidadosos con el crecimiento porque para nosotros el valor que entregamos al cliente es innegociable”, sostiene Peiretti.

La experiencia de los fundadores como ventaja de gestión

La historia de Mistizal también se apoya en el recorrido previo de sus fundadores. Gustavo Moya, que completó un MBA en la Universidad Torcuato Di Tella, fue cofundador de TUFUD, una startup tecnológica creada para simplificar la gestión de compras entre restaurantes y proveedores. Esa experiencia le permitió conocer desde adentro algunos de los desafíos de gestión, abastecimiento y operación de la gastronomía. Ese aprendizaje hoy también forma parte de Mistizal: entender las necesidades de cada cliente, trabajar con datos y mejorar los procesos de manera continua.

Una marca construida alrededor de la experiencia del café

Para los socios, el café no es solamente un producto. Su vínculo con la bebida nace de lo que representa en la vida cotidiana: una compañía, una excusa para encontrarse, compartir una charla o un debate, y disfrutar distintos momentos y experiencias.

La marca trabaja actualmente con cafés de Bolivia, Brasil, Colombia, Perú, Etiopía, Kenia y Rwanda. La selección se realiza a través de un importador que les permite acceder a cafés de distintos lugares del mundo y buscar los granos que mejor se ajusten a cada propuesta. Desde el comienzo, el proyecto mantiene una definición: democratizar el buen café. Para Mistizal, esa idea implica crear nuevas formas de consumo, asumir riesgos controlados y convertir al café en un punto de contacto entre clientes, proveedores, pares y consumidores.

Actualmente, Mistizal trabaja sobre tres canales principales: cafeterías y gastronomía, e-commerce y eventos corporativos. El negocio mayorista es hoy el de mayor peso y abastece a 45 clientes. La propuesta no consiste únicamente en entregar café, sino en adaptarse al tipo de establecimiento y cuidar la experiencia de cada negocio.

“No es lo mismo una cafetería especializada en pastelería que un restaurante de pizzas o carnes, o un hotel. En todos entra el café, pero la propuesta tiene que ser distinta”, explica Moya.

La unidad de eventos corporativos fue lanzada recientemente y a poco más de un mes de su lanzamiento, más de 15 empresas nacionales e internacionales ya contrataron sus servicios. La propuesta va desde el formato autoservicio enfocado a desayunos de oficina, eventos corporativos pequeños o empresas que quieren mejorar el servicio de café en sus eventos. Otro formato es el de coffee stations con máquinas profesionales italianas y baristas, para oficinas, congresos y jornadas.

El próximo objetivo: más capacidad, menor impacto

El siguiente salto de Mistizal será incluir una máquina tostadora automática de 15 kilos y de un catalizador de humos, como parte de un plan que busca aumentar la capacidad y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental de la operación.

La meta es convertirse en un tostadero modelo desde el punto de vista medioambiental, con prioridad en alcanzar cero emisiones y reducir al mínimo cualquier tipo de desperdicio. Como parte de ese proceso, Mistizal propuso a sus clientes gastronómicos reemplazar las bolsas tradicionales por baldes herméticos, retornables y aptos para alimentos. Además de reducir residuos, el sistema permite ofrecer un descuento por cada kilo de café a los clientes, gracias al ahorro en la compra de bolsas. La empresa estima que ya comenzó a reducir más de cientos de kilos de residuos plásticos.

En el e-commerce, incorporó bolsas 100% reciclables, con válvula de desgasificación unidireccional, en reemplazo de los envases tricapa que utilizaba anteriormente y que incluían aluminio.

En Mistizal definen al café como una cadena que puede comenzar en una familia productora de Brasil, Kenia o Tanzania y terminar en una taza servida en una oficina de Buenos Aires. Su desafío ahora es multiplicar por diez la producción sin perder de vista ninguno de esos eslabones.