¿Alguna vez te preguntaste la historia que hay detrás de los productos que encontrás en la góndola del supermercado? Hoy compartimos una muy especial.
Posiblemente has visto el vino “Otro Loco Más”. ¿Sabías que detrás de él hay estudiantes de una escuela agrotécnica salesiana? Jóvenes que aprenden desde la práctica en Mendoza mientras se forman en uno de los sectores productivos más importantes del país.
Los Salesianos de Don Bosco llegaron a Rodeo del Medio (Mendoza) en 1898 y promueven allí un modelo educativo que combina formación técnica, experiencia concreta y producción regional. En ese mismo predio funcionan la escuela agrotécnica, la histórica Bodega Don Bosco y espacios de formación vinculados a la enología y la producción alimentaria.
Por allí pasaron generaciones de técnicos y profesionales que hoy forman parte de la industria vitivinícola argentina, incluyendo nombres como Jorge Riccitelli y Ángel Mendoza, distinguidos enólogos que mantienen un vínculo cercano con la obra que los formó. Jorge fue el primer latinoamericano galardonado con el Premio al “Mejor Enólogo del Mundo” por la prestigiosa revista especializada estadounidense Wine Enthusiast y hoy es parte de Riccitelli & Father junto a su hijo Matías; mientras que Ángel es un referente nacional e internacional de la industria, quien estuvo durante 25 años en la Bodega Trapiche y actualmente tiene un emprendimiento vitivinícola y olivícola familiar, Domaine St. Diego S.A.
La bodega conserva además una de las cavas más antiguas del país y una torre vinaria considerada única en Latinoamérica. Por si fuera poco, la obra salesiana cuenta con la primera Facultad de Enología de la región, inaugurada en 1965.
Don Bosco en Rodeo del Medio recibe alumnos de diversas realidades sociales y económicas, y en todos los casos acompaña a los jóvenes en su realidad y con sus diversas necesidades. Un sistema de becas y ayudas económicas posibilita que alumnos provenientes de familias muy carenciadas, y algunas hasta con necesidades básicas insatisfechas, puedan formarse e ingresar al mundo del trabajo.
Lo que para muchos puede ser una botella más dentro de una vinoteca, en realidad nace en un entorno educativo aprenden vitivinicultura desde la práctica, trabajando entre viñedos, bodegas y procesos reales de elaboración.
En las escuelas agrotécnicas salesianas –que además de Mendoza se encuentran en la provincia de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Córdoba y Misiones- la producción forma parte de la enseñanza: los estudiantes participan activamente en la elaboración de vinos, además de otros productos como aceite de oliva, conservas, dulces y yerba.
Productos con impacto social
Detrás de cada etiqueta hay horas de formación, experiencia concreta y un modelo educativo que desde hace más de cien años apuesta por enseñar haciendo. Estos productos, además, pueden tener un fin solidario. Si son adquiridos por empresas a través de Don Bosco Por Los Jóvenes -para regalos corporativos o eventos- lo recaudado se destina a sostener programas educativos, de formación para el trabajo y socio comunitarios para chicos, chicas y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
En un momento donde cada marca busca contar una historia auténtica, las escuelas salesianas llevan años haciendo algo mucho más simple y real: formar jóvenes mientras elaboran productos argentinos de calidad.


