En San Telmo, una casona con más de tres siglos de historia conserva objetos, hallazgos arqueológicos y huellas de distintas épocas. Bajo la dirección de Matías Pierrad y Sebastián Piña, la Pulpería Argentina inicia una nueva etapa con visitas guiadas, actividades culturales y una propuesta que busca recuperar el patrimonio y abrirlo a la comunidad.
Una pianola de 1895, un aljibe en el patio, botellas antiguas y muchos objetos de otras épocas. En la Pulpería Argentina, Defensa 1350, cada rincón guarda una pista sobre el pasado porteño. La casa conserva una pared de la construcción original hecha en 1714 y las huellas de más de tres siglos de historia.
Con el paso del tiempo, la casona atravesó distintas etapas y tuvo diferentes usos. Fue casita colonial, vivienda de notables, conventillo, tintorería, taller mecánico y sede de la Fundación San Telmo. Luego, en 2012, comenzó su recuperación que incluyó trabajos arqueológicos para estudiar sus estructuras, recuperar objetos de otras épocas y convertirse en la Pulpería Quilapán.
Matías Pierrad, uno de los creadores de Antigourmet, conoce la casa desde aquel proyecto, ya que estuvo a cargo de su identidad visual y sus comunicaciones. Hoy, junto a su amigo Sebastián Piña, impulsa una nueva etapa con una idea que resume su espíritu. “Chusmear es el verbo preferido de la Pulpería”, dice. La invitación es simple. Entrar, recorrer, preguntar, descubrir algo inesperado y dejar que la curiosidad marque el camino.
Entre las piezas que forman parte de la casa hay una pianola histórica, la urna de la mesa 381 de las elecciones presidenciales de 1951, en las que las mujeres votaron por primera vez en una elección nacional, objetos de colección y elementos arquitectónicos que cuentan parte de la historia porteña. El aljibe y los hallazgos arqueológicos también aportan pistas sobre los antiguos usos de la casona y la vida de quienes pasaron por allí.
Pierrad prefiere hablar de autenticidad antes que de magia. Dice que es un lugar honesto, sencillo y genuino. “Hay algo en la construcción histórica, arquitectónica, en los objetos y en el caos de esos objetos que conforman un cuadro espectacular que hace que entres y te sorprendas”, cuenta.
La casa tiene una identidad que no necesita decorados ni recreaciones para llamar la atención. Está llena de su propia historia. El desafío de esta nueva etapa es recuperar todo ese valor y compartirlo con más personas. Que la Pulpería Argentina sea una parada obligada para quienes quieran conocer la Ciudad de Buenos Aires desde otro lugar. Un espacio de cultura, encuentro y comunidad.
Las pulperías eran mucho más que comercios de abastecimiento. Fueron espacios de encuentro donde se compraban provisiones, se compartían bebidas, circulaban noticias y se tejían relaciones. Esa dimensión social forma parte de la historia que la Pulpería Argentina quiere mantener viva.
La agenda incluirá visitas guiadas a cargo de Pierrad, recorridos para escuelas y grupos de turistas, música en vivo y peñas folklóricas. También habrá propuestas vinculadas con la historia y la cultura popular, actividades educativas y encuentros sociales y corporativos. La intención es que la casa recupere su lugar como punto de encuentro y que cada vez más personas puedan conocerla, recorrerla y hacerla propia.
La gastronomía está a cargo de El Pan Nuestro de Cada Día, un emprendimiento sociolaboral y cooperativa gastronómica que nació de la mano de Familia Grande Hogar de Cristo y la parroquia San José de San Justo, y busca brindar oportunidades de trabajo y reinserción laboral a personas en situación de vulnerabilidad.
La propuesta es de empanadas; picadas; canelones de verdura y ricota con salsa filetto; el Chori Pulpero con salsa criolla; el Sanguche de bondiola braseada 3 horas al horno, que sale con cebolla caramelizada y tomate agridulce; el Cocorito, de crudo y queso; el Pregonero, de pastrón y pepinillos; el Parroquiano (lomito ahumado y queso); Macanudo (berenjena y queso); el Piringundín, de queso y mortadela con pistacho; y el Canté pri, de jamón cocido y queso. La recomendación de la casa son las Almóndigas con tortilla de papa. Y, de postre, el más rico queso y dulce.
Aunque la presencia de El Pan Nuestro en la Pulpería Argentina va más allá de lo gastronómico. Es una forma de dar lugar a un proyecto que apuesta por el trabajo como herramienta de inclusión y que, desde la producción de alimentos, contribuye a fortalecer vínculos comunitarios.
Esta mirada también se relaciona con ser una Empresa B Certificada, para promover una economía más inclusiva, equitativa y regenerativa.
Entrar, chusmear, preguntar y descubrir. Para Matías Pierrad, de eso se trata la Pulpería Argentina. Una casa con más de tres siglos de historia, llena de objetos, detalles y secretos que esperan a quien se tome el tiempo de visitarla.
Pulpería Argentina
Defensa 1350, CABA.
Viernes, de 19 a 00hs.
Sábado, de 12 a 01hs.
Domingo, de 12 a 18hs.
https://www.instagram.com/pulperia.argentina
https://pulperia.wiki/


