Chill Garden renueva su propuesta gastronómica con la incorporación del chef Tupac Guantay, en una casona centenaria que redefine la experiencia en el barrio.
En una casona del siglo XIX con más de cien años de historia, ubicada en el barrio de Caballito, funciona Chill Garden , un proyecto gastronómico impulsado por un grupo de socios entre los que se encuentra Juan Cruz Gioia a la cabeza. El espacio, que supo ser una de las propiedades del político y abogado Leandro N. Alem, fue recuperado durante la pandemia y transformado de manera progresiva: comenzó con un food truck en el patio y evolucionó hasta convertirse en el restaurante que hoy ocupa la totalidad del lugar.
El vínculo con el entorno es central: Gioia creció en la zona y mantiene una relación directa con la casa y el barrio, lo que se traduce en un proyecto con identidad local. La transformación del inmueble se realizó de forma autogestiva, adaptando cada ambiente para ampliar su capacidad y funcionalidad, respetando su estructura original y sumando nuevos usos.
El jardín es el eje del lugar. Con más de un centenar de plantas, sistema de riego automatizado y sectores acondicionados para todas las estaciones —incluidos espacios calefaccionados en invierno—, propone una experiencia que combina distintos momentos del día. A esto se suman un salón interior de impronta doméstica, una cava privada para encuentros y una barra que articula la oferta de bebidas.
Chill Garden se encuentra en una nueva etapa a partir de la incorporación del chef Tupac Guantay , quien se suma al proyecto para aportar una mirada renovada a la propuesta gastronómica. Nacido en Cafayate, Salta, y formado en el Instituto Gastronómico de las Américas, desarrolló su recorrido profesional en vínculo con productores y territorios de distintas regiones del país. Su trayectoria incluye participaciones en encuentros internacionales, proyectos de investigación culinaria y su labor como comunicador en espacios dedicados a la cocina argentina.
Su llegada marca un cambio en la orientación de la cocina. El enfoque se centra en el producto, la estacionalidad y la trazabilidad, con una carta que busca mayor coherencia entre lo que se sirve y el entorno donde se consume. El menú se organiza a partir de una lógica dinámica, con incorporaciones según disponibilidad y origen de los ingredientes, y con una mirada federal que integra distintas regiones del país.
La carta abarca desde desayunos y meriendas —con cafetería, pastelería y combinaciones completas— hasta una sección de entradas y platos para compartir que incluye preparaciones como burrata con pesto de aceitunas, papas con salsas, empanadas, provoleta, rabas y tostones con distintas combinaciones. También se incorporan alternativas con vegetales, tablas y opciones pensadas para distintos tipos de comensales.
Entre los principales, se encuentran milanesas con guarniciones, pastas caseras, carnes a la parrilla y platos de cocción lenta, junto con ensaladas y propuestas vegetarianas. La intención es desarrollar una cocina que combine técnica y simpleza, donde cada preparación responda a una idea concreta y a un producto específico.
La oferta dulce incluye postres clásicos, algunos para compartir y alternativas infantiles. En paralelo, la carta de bebidas recorre vinos de distintas regiones, cócteles de autor, combinaciones clásicas, vermut, mocktails y variantes sin alcohol. El espacio cuenta además con menú infantil y opciones adaptadas a distintas necesidades alimentarias.
El proyecto mantiene una dinámica de funcionamiento que incluye el cierre semanal para tareas de mantenimiento integral y una política orientada al cuidado del equipo de trabajo. En paralelo, continúa desarrollando experiencias en su cava y espacios destinados a eventos, consolidando su propuesta como punto de encuentro en el barrio.
CHILL GARDEN
Dirección: Pujol 935, Caballito.
Horarios: martes a domingos de 10 a 00.30 h.
Instagram @chillgarden.ba


