El Creador del Universo nos regala un motivo para agradecer en cada amanecer, recordándonos la fortuna de lo que somos. Pero hoy, reunidos alrededor de estas brasas con el aroma del asado compartido, nos toca agradecer por lo que tenemos: la amistad, el presente y la salud. Brindo por este momento, por nuestra historia y por todos los éxitos futuros que vendrán, sabiendo que el verdadero valor de lo que logremos estará siempre en poder disfrutarlo juntos.
Recordemos siempre que la vida nos brinda a diario una amplia gama de logros que, aunque a veces pasen desapercibidos, nunca deben dejar de ser agradecidos.
Sinceramente deseo que la energía puesta en cada reunión de amigos, donde el asado es el que convoca y el asado de tira de viste como rey indiscutible de la parrilla, sea positiva y renovadora; y, desde luego, que el universo inunde de buenas vibras a cada uno en todo su ser, y que cualquier dificultad que estén enfrentando se transforme en luz y bienestar.
Que en cada encuentro entre amigos, como justa retribución a sus nobles acciones y buenos pensamientos, cada comensal reciba siempre las bendiciones que merece.
Para todos, y de manera universal, hago extensivos mis mejores deseos de salud, paz y prosperidad.
Por Claudio Valerio



