Diez Treinta: el listening bar de Colegiales que combina cocina de autor, vinos y música en vinilo

Este restaurante y listening bar creado por Eliseo Martínez —chef venezolano, dueño, artista y productor musical— propone una experiencia gastronómica y cultural atravesada por la cocina creativa de temporada, la música analógica, vinos de baja intervención y una mirada irreverente sobre el encuentro social.

Situado en Colegiales, Diez Treinta propone una experiencia culinaria y cultural donde conviven cocina de autor, vinos de baja intervención, música en vinilo y una estética industrial acogedora. Inaugurado en noviembre de 2025, el proyecto funciona como un listening bar y refleja la mirada de Eliseo Martínez —chef venezolano, dueño, artista y productor musical —, quien cuenta con una sólida formación gastronómica tras haber trabajado junto a varios de los chefs más destacados de Venezuela, y hoy integra ese recorrido con su vínculo con la música, el arte gráfico, el graffiti, el cine y la fotografía.

El restaurante nace de la búsqueda de un espacio propio para desarrollar una cocina más creativa . Así Martinez encontró un antiguo garaje ubicado en Crámer 1030, que intervino y lo transformó en un restaurante íntimo, enfocado en productos de temporada. De esa dirección surge también el nombre Diez Treinta, una forma de convertir la ubicación geográfica del proyecto en identidad de marca y de volver icónico el punto exacto donde sucede la experiencia . Desde esa base, el restaurante construye una mirada irreverente, audaz y fuera de norma, que une la cocina con una forma extrovertida de ver el mundo, inspirada en artistas, movimientos culturales y expresiones creativas atravesadas por la música, el diseño, el cine, la fotografía y el graffiti.

El espacio refuerza esa identidad desde una ambientación industrial, con paredes de ladrillo, muros de textura cruda, cañerías a la vista y columnas intervenidas e iluminación tenue. Reformado para conservar su carácter urbano, fresco y acogedor, el local propone un salón dinámico con capacidad para 28 personas, aproximadamente, con mesas de madera, sillas de líneas simples y bancos adosados a la pared, además de un deck exterior para 8 a 10 personas.

La iluminación cálida acompaña el servicio gastronómico y la escucha musical, mientras que la presencia del verde le aporta frescura al conjunto. En distintos sectores aparecen bandejas, parlantes, discos de vinilo, equipos de audio y portadas exhibidas como parte de la ambientación, en línea con una selección musical construida a partir de vinilos cuidadosamente elegidos, lejos de las playlists genéricas. El salón también incorpora una cava visible con botellas dispuestas en estructura metálica, acorde a la propuesta de vinos de baja intervención, mientras que la cocina abierta completa la escena e invita a ver cada paso del proceso, desde la preparación hasta el emplatado.

En el lugar la música no funciona como fondo, sino como parte estructural de la propuesta. En su formato de listening bar, la casa desarrolla una curaduría diaria en vinilo, realizada por el propio equipo y sin playlists genéricas. Los discos, que forman parte de la colección personal de Eliseo Martínez, suenan en un sistema de alta fidelidad con una acústica pensada para acompañar la experiencia sin impedir la conversación. La selección se mueve principalmente entre soul, jazz, R&B, neo soul, hip hop y reggae.

Además, Diez Treinta organiza listening sessions, encuentros en los que coleccionistas, amigos o invitados reproducen álbumes completos en vinilo mientras el público cena, y también abre el espacio a exposiciones temporales de arte y fotografía.

La propuesta gastronómica de Diez Treinta presenta una cocina creativa, de temporada y de espíritu libre , donde técnicas mediterráneas y francesas se cruzan con ingredientes latinoamericanos, referencias de viajes y experiencias acumuladas en distintas latitudes. El menú cambia aproximadamente cada tres meses e incorpora platos fuera de carta según los productos disponibles. La cocina trabaja con elaboraciones desde cero —como pastas de curry, chiles fermentados, sriracha propia y caldos—, con una lógica de aprovechamiento integral. El picante aparece como sello de la casa, pensado para realzar sabores.

Entre las entradas y compartibles, la carta incluye milhojas de papas bravas, con crema picante, ciboulette y polvo de chiles; berenjenas “unagi”, glaseadas con alioli de cenizas, hierbas, pickles y sésamo negro; croquetas de mar, con pescado, langostinos, calamar, verdeo, alioli de ajo negro, algas y pickles de jengibre, y chauchas tzatziki, con yogur griego casero, pepino, pickles de sandía y hierbas frescas.

En platos, se destacan el chipá de ossobuco y cabra, relleno de ossobuco con jugo de cocción, queso de cabra, crema de calabaza y encurtidos ; el aguachile de melón, con pescado fresco, limón, jalapeños, melón, tomates, pickles, hierbas y frutillas grilladas; el tataki de bife de chorizo, con ponzu de naranja rostizada, verdeo y cebolla morada; y el curry de langostinos, con curry amarillo de coco, vegetales, pan naam, arroz blanco, hierbas y chicharrón de arroz. La carta continúa con arroz de mar, con arroz arborio, caldo de mejillones, pescado grillé, langostinos, azafrán y vino blanco; pesca del día, sujeta a disponibilidad; costillas glaseadas, con kimchi, batata a la miel, edamame, jugo de cocción y gochujang, y ojo de bife en su punto, con gratén de tubérculos, reducción de malbec, jugo de res y vegetales de estación.

La experiencia finaliza con postres como cremoso de choco, un lingote de mousse de chocolate semi amargo con tierra de cacao y frutas de estación, y frutos rojos y mascarpone, con semi mousse de mascarpone, frutos rojos en texturas y helado de yogur casero.

La selección de bebidas ocupa un rol central en Diez Treinta, con una curaduría de vinos de baja intervención, elaborados por pequeños y medianos productores de distintas provincias vitivinícolas argentinas. Entre las etiquetas destacadas aparecen blancos como Philippe Caraguel by Atamisque Extra Brut Blanco, Zaha Marsanne, Antropo Blanc de Blancas y Naranjas del Cielo; y tintos y rosados como Krontiras Natural Pet Nat Rosado, Tigerstone Garnacha, Manos Negras Red Soil Pinot Noir, Sin Apuro Cabernet Franc y Riccitelli The Party Malbec.

La propuesta se completa con Open Bottle, una modalidad de vinos por copa que consiste en abrir cuatro o cinco botellas fuera de carta para ofrecerlas junto con platitos más accesibles, y con un menú experiencia, que incluye entradas, principales y copas recomendadas para cada momento. En coctelería, la carta se apoya en clásicos como gin tonic, vermut y Negroni.

Diez Treinta propone una experiencia íntima y contemporánea donde la cocina de temporada, los vinos de baja intervención, la música en vinilo y el arte conviven en un mismo recorrido. Un listening bar para comer, escuchar y descubrir una forma distinta de habitar Colegiales.

DIEZ TREINTA
Dirección: Crámer 1030, Colegiales.
Horarios: martes a jueves de 19:30 a 23:30 y viernes y sábado de 19:30 a 00:00
Instagram: @dieztreintarestaurante