Quesos, salames, aceitunas, conservas, aceite de oliva y vermut. Expositores de Caminos y Sabores edición BNA comparten los productos que combinan tradición y tendencias para armar la picada ideal con la que los argentinos alentarán a la Selección.
En Argentina, una costumbre que traspasa las generaciones es la picada. Presente en cumpleaños, reuniones familiares, encuentros con amigos y, especialmente, en los partidos del Mundial, sigue siendo una de las expresiones más genuinas del ritual de compartir.
Sin embargo, se transforma con los años: a los clásicos quesos, embutidos y aceitunas se sumaron conservas gourmet, aceites de oliva, nuevos maridajes y bebidas que ampliaron la paleta sin desplazar a los sabores tradicionales. Productores que participarán en Caminos y Sabores edición BNA, del 9 al 12 de julio en el predio BA Ferial, armaron el equipo de la picada para alentar a la Selección y reflexionaron acerca de la evolución de uno de los rituales gastronómicos más representativos del país.
Los clásicos que son titulares
Si hay un producto que conserva su lugar indiscutido es el salame. En Colonia Caroya, una de las cunas de la tradición chacinera nacional, Familia Grion mantiene viva una historia que comenzó en 1917: “El producto que no puede faltar en la picada mundialista es el Salame Familia Grion Etiqueta Negra, nuestro producto estrella y emblemático en Colonia Caroya por su ancestral receta”, explicó Camila Brandalissi, guía de turismo de la empresa.
Para representar a la Argentina en una mesa compartida, la elección de la firma sería otro clásico: el Salame El Friulano. “Es un producto sencillo y fácil de gustar por cualquier persona que lo pruebe”, consideró.
Alejandro García, de Regionales Charito, de San Antonio de Areco, destacó también el lugar de los sabores tradicionales. Entre sus recomendados aparecen el salame quintero y el solomillo ahumado, acompañados por quesos artesanales como camembert, pategrás y fontina picante.
Refuerzos que llegaron para quedarse
Aunque los clásicos ocupan el centro de la mesa, la picada adoptó nuevos protagonistas, por ejemplo, las conservas. Para Eugenia Becker, responsable de Marketing de Jumbalay, “aportan variedad de sabores, texturas y colores, permiten salir de la combinación tradicional para sumar propuestas gourmet”, señaló.
Entre sus recomendados está la pasta de aceitunas, un producto que puede untarse en pan, acompañar quesos o complementar tablas de fiambres. Además, destacó las berenjenas condimentadas y la cebolla caramelizada, ideales para generar contrastes entre sabores dulces, salados y ácidos.
Según Catalina Orza, coordinadora de Marketing de Oliovita, las aceitunas son una categoría que combina tradición y versatilidad. Además, destacó que el aceite de oliva puede convertirse en protagonista de la mesa: “La mejor opción es colocar un cuenco de aceite de oliva para mojar el pan, también se puede incorporar sobre quesos, fiambres o utilizarlo como base para dips como hummus o babaganush”, indicó.
A la hora de los maridajes, recomendó equilibrar intensidades: los quesos suaves combinan mejor con aceites frutados como Arbequina, mientras que los más curados encuentran un buen complemento en perfiles más intensos como Coratina.
El compañero ideal
La comida convoca y la bebida acompaña. Para Tomás Kelly, socio fundador de Vecino Vermú, “la picada y el vermut son un ritual perfecto”, el equilibrio entre dulzor, acidez y notas herbáceas potencia sabores tan distintos como los de un queso azul, un salamín o una aceituna.
Pero el aporte del vermut va más allá de lo gastronómico. “No es una bebida pretenciosa; invita a la charla relajada”, afirmó y destacó sus propiedades aperitivas, que predisponen el espíritu para la conversación y el encuentro.
Su versión de la picada ideal combina clásicos y guiños contemporáneos: queso Mar del Plata, queso azul, salamín con pimienta, aceitunas, bruschettas con jamón crudo, tomates secos, encurtidos y snacks.
Más que una tabla
Más allá de los ingredientes, todos coinciden en que el valor de una picada supera a lo que se sirve. “La propuesta está enfocada en celebrar el ritual argentino de compartir”, expresó Becker.
Para Brandalissi, es también una expresión de tradiciones transmitidas de generación en generación.
Con ingredientes que van desde el salame caroyense hasta el vermut artesanal, pasando por aceitunas, conservas y aceites de oliva, la picada argentina demuestra que puede incorporar nuevos sabores sin perder su esencia. Porque más allá de los productos, sigue siendo una excusa para reunirse, conversar y compartir.
Todo para la picada mundial tendrá lugar en Caminos y Sabores edición BNA, del 9 al 12 de julio, en el Camino de las Picadas, el de los Aceites y Aderezos, el de las Bebidas y el de los Dulces, donde los productores desplegarán sabores, historias y tradiciones.
Sobre Caminos y Sabores
Caminos y Sabores edición BNA se realizará del 9 al 12 de julio, de 12 a 20 hs, en BA Ferial, sito en Av. Costanera Rafael Obligado 1221, en la ciudad de Buenos Aires. Las entradas generales tienen un valor de $20.000 y están en venta en Mundo Ticket, con una promoción especial 2×1 vigente hasta el 15 de junio. Los menores de 16 años ingresan gratis acompañados por un adulto; las personas con discapacidad acceden sin cargo presentando CUD vigente; mientras que jubilados y mayores de 65 años podrán ingresar por $7.000 presentando la documentación correspondiente. Además, estudiantes y docentes de carreras vinculadas a gastronomía, hotelería y turismo tendrán acceso gratuito el 9 y 10 de julio.
La feria tendrá beneficios exclusivos para clientes del Banco Nación, promociones para socios de Club La Nación y Clarín 365, y servicio gratuito de transporte desde Plaza Italia hasta el predio. Más información en caminosysabores.com.ar.


