La Zona G cambia de menú: ahora el fuego también es parte del plan

Si has caminado recientemente por la Zona G, sabes que aquí salir a comer rara vez significa solamente eso. Primero miras dónde sentarte, después decides qué pedir y —cuando menos lo piensas— una cena que iba a durar una hora termina convertida en sobremesa, vino y una larga conversación… Bogotá tiene esas pequeñas trampas y, francamente, no todas son malas.

Por eso resulta interesante mirar cómo sigue cambiando esta zona, porque mientras algunos restaurantes ya forman parte del paisaje gastronómico de Chapinero, nuevas propuestas siguen llegando con otras maneras de entender la experiencia. Factory Steak & Lobster, en JW Marriott Bogotá, es una de ellas y pone el fuego bastante cerca del centro de la escena, con carnes importadas, mariscos fresos y un horno Josper que trabaja con carbón.

La cosa se entiende mejor cuando llega la comida, porque una cosa es que te expliquen cómo funciona un Josper y otra muy distinta es probar un corte que acaba de pasar por el carbón. El olor llega primero, después aparece la y —cuando pruebas— entiendes por qué seguimos disfrutando tanto de una buena carne hecha al fuego.

Mientras tanto, si miras alrededor, la Zona G tampoco se ha quedado quieta, pues restaurantes tales como La Machelería, La Cabrera y Bistecca forman parte de una escena donde el fuego, el carbón y las cocciones intensas siguen encontrando espacio, aunque cada restaurante lo lleve a su propia manera.

Y ahí está lo más interesante, porque Factory Steak & Lobster llega a una Zona G que ya tiene una identidad gastronómica muy definida, pero aporta una propuesta diferente alrededor de las carnes al fuego, los mariscos y una cava con más de 200 variedades de vino. Es una razón más para volver a una zona que, para muchos bogotanos, ya hace parte de sus planes cuando quieren salir a comer.

Las 5 estrellas que Factory Steak & Lobster tiene en Google, con 209 opiniones, son un dato que llama la atención; pero al final, lo que cuenta es mucho más sencillo: sentarse, pedir una carne, probarla y ver si uno también entiende por qué tanta gente salió de ahí hablando bien del restaurante.

Y quizá ahí está parte del encanto de Zona G: puedes venir a comer con la familia, encontrarte con amigos, tener una cena de trabajo o simplemente buscar dónde sentarte un viernes por la noche. Mientras la zona sigue sumando restaurantes y nuevas propuestas, el fuego vuelve a ocupar un lugar visible en algunas de sus cocinas, como parte de una escena gastronómica que sigue cambiando.