“La cocina italiana que yo entiendo está construida sobre cosas aparentemente sencillas”

En el corazón de Madrid, donde las calles se convierten en escenarios de encuentros y las sobremesas se prolongan hasta confundirse con la noche, un proyecto gastronómico ha comenzado a marcar un pulso propio. Urban Hive, el hotel que ocupa el histórico edificio de Telefónica en la Cuesta de Santo Domingo, ha dado vida a GINA, un espacio que no se limita a ser restaurante, bar o rooftop, sino que se erige como un manifiesto de identidad.

Matteo Sciacovelli, el chef que conduce la propuesta, lo define con precisión: “La cocina italiana que yo entiendo está construida sobre cosas aparentemente sencillas: un buen producto, el respeto por la materia prima, el tiempo, el fuego y, sobre todo, la convivialidad”. Esa visión se traduce en una trattoria contemporánea que no busca replicar Italia en Madrid, sino dialogar con la ciudad y su energía.

El fuego ocupa el centro de la sala, visible en el horno de piedra que organiza tanto la cocina como la narrativa. “Nuestro horno de piedra está en el centro de la experiencia porque queremos que la cocina se vea”, explica Sciacovelli. La transformación de los ingredientes se convierte en espectáculo, en lenguaje, en memoria compartida.

GINA no se concibe como un espacio aislado dentro del hotel, sino como un ingrediente esencial de Urban Hive. “Madrid no es simplemente el lugar donde está GINA. Madrid es uno de los ingredientes de GINA”, afirma el chef. La carta se articula en torno a platos pensados para compartir, diseñados para que la mesa vuelva a ser un espacio colectivo.

La coctelería se integra como parte de la misma historia. “La bebida puede acompañar al plato de la misma manera que una salsa, una acidez o una especia”. El bar funciona como un espacio flexible, desde el café de especialidad por la mañana hasta los cócteles de autor por la noche, en un tránsito natural hacia la terraza y la piscina infinita del rooftop.

En GINA Oasis, la séptima planta del hotel, la propuesta se vuelve más ligera y fresca. Allí, las influencias japonesas dialogan con la cocina italiana contemporánea. “Japón trabaja mucho con precisión, equilibrio, umami, fermentaciones, acidez y texturas. Italia trabaja con producto, sencillez, contraste y memoria. Cuando juntas esos dos lenguajes sin forzarlos, pueden suceder cosas muy interesantes”. El resultado acompaña el ritmo veraniego del rooftop, con platos pensados para compartir y coctelería que prolonga la conversación.

Urban Hive Madrid, con sus 144 habitaciones, diseño contemporáneo y vistas sobre la Gran Vía y el Palacio Real, se presenta como un hotel boutique que busca integrarse en la vida urbana. La programación cultural y social encuentra en GINA su eje, con música en vivo, DJ sets y eventos que convierten al hotel en un centro de comunidad. “La gastronomía tiene una capacidad de reunir personas que pocas cosas tienen. Puedes organizar un evento, una exposición, una sesión de música o una reunión profesional, pero tarde o temprano las personas terminan alrededor de una mesa”.

La sostenibilidad se convierte en práctica cotidiana: planificación de compras, aprovechamiento integral de los productos, técnicas de conservación tradicionales y formación del equipo. “Un producto sostenible es también un producto que utilizamos bien”.

La narrativa de GINA trasciende el plato. La música, la arquitectura, la luz y el servicio se integran en una experiencia única. “Incluso el horno de piedra tiene una función narrativa: no está solamente para cocinar. Está ahí para que el cliente vea que detrás de lo que está comiendo hay personas, fuego, técnica y trabajo”.

El proyecto no busca imponerse como referente, sino construirse con consistencia y reconocimiento. “GINA es mi manera de hacer las paces entre esas dos cosas: mi memoria italiana y mi presente en Madrid”. En esa síntesis se encuentra su identidad: una trattoria contemporánea que no pretende decirle a Madrid cómo comer italiano, sino sentarse a la mesa con ella, escucharla y compartir.

La ciudad, el fuego, la memoria y la convivialidad se entrelazan en un relato que convierte a GINA en mucho más que un restaurante. Es un espacio donde la gastronomía se convierte en lenguaje universal, capaz de reunir culturas, crear comunidad y dejar huella en quienes lo visitan.

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Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello