Nieto Senetiner presentó la segunda edición de “Nieto en Movimiento” en La Feliz: vino, diseño y vinilos en una experiencia sensorial contemporánea

Nieto Senetiner sigue explorando territorios donde el vino se cruza con el arte, el diseño y la cultura urbana, con experiencias que reflejan la manera en que hoy se vive el disfrute

Desde hace más de un siglo, Nieto Senetiner hace del movimiento su sello. Una forma de mirar el vino como un lenguaje que evoluciona con el tiempo. Bajo esa idea nació “Nieto en Movimiento”, un ciclo de encuentros itinerantes que conectan el vino con distintas expresiones culturales de Buenos Aires.

La segunda edición tuvo lugar en La Feliz, el estudio de diseño que se volvió punto de encuentro para una nueva generación creativa. Entre objetos hechos a mano y vinilos girando en bandejas analógicas, el vino formó parte de la experiencia como un invitado más.

La primera edición había pasado por la alta gastronomía en Trocca, embajador de la marca. Esta vez, el foco estuvo en el diseño. Un cambio de espacio que también habla de época con menos formatos rígidos y más propuestas curadas, personales y fuera del circuito masivo. Los invitados recorrieron la colección 2025 de La Feliz, acompañados por una curaduría sonora que marcó el ritmo del encuentro y planteó otra forma de vivir el vino.

“Cada ciclo de Nieto en Movimiento nos invita a incorporar el vino en espacios de disfrute, combinando experiencias sensoriales y emocionales. También nos recuerda que existe un paralelismo entre nuestra historia en movimiento y expresiones como el diseño o la música: hacer actual lo que tiene historia. La base está en el aprendizaje constante, en la apertura para mirar las cosas desde otra perspectiva. Y, sin dudas, nuestros vinos y su diversidad acompañan a cada persona a vivir esta experiencia de una manera única y auténtica”, señaló Santiago Mayorga, enólogo de la bodega.

La experiencia acompaña una transformación más amplia en la manera de reunirse y consumir. Hoy, las personas eligen propuestas que combinan contexto, estética y autenticidad, donde cada encuentro tiene un propósito definido. En esa búsqueda de experiencias únicas “Nieto en Movimiento” lleva el vino a un terreno más contemporáneo y traslada esa lógica al universo del vino.

Lejos del formato tradicional de cata, el ciclo propone redescubrir el vino en contextos que inspiran: estudios, talleres, cocinas, espacios culturales. Lugares donde el vino se vuelve parte del entorno y del relato. Lo que antes era un maridaje ahora es una conversación entre mundos más creativos y vivos.

Con estos ciclos itinerantes, la bodega continúa trazando un recorrido por los nuevos territorios culturales de la ciudad, la gastronomía contemporánea, el arte, el diseño y la música como escenarios donde el vino se resignifica. Son espacios que expresan cómo, no solo acompañan la forma y la propuesta cultural detrás de quienes disfrutan del ritual y la cultura del vino, sino que la transforman en un gesto de pertenencia, en una forma de estar presente, manteniéndose siempre en movimiento.