19/5: Día de la Torta Bruce y furor viral: qué revela el fenómeno de la torta de Matilda sobre el consumo actual

La icónica torta de chocolate volvió al centro de la escena convertida en un fenómeno viral en redes y cafeterías. Según datos de Taste Tomorrow, los consumidores buscan cada vez más experiencias gastronómicas visuales, emocionales y compartibles: en Argentina, el 70% asegura que la apariencia influye en qué tan apetecible resulta un postre y más de la mitad comparte sus experiencias culinarias online.

Buenos Aires, Mayo de 2026 – Una torta inmensa, capas húmedas de chocolate intenso, rellenos desbordantes y una escena de película que quedó grabada en la memoria colectiva. La llamada “torta Bruce” —popularizada por la película Matilda— dejó de ser solo un ícono cinematográfico para convertirse en uno de los fenómenos gastronómicos más virales de los últimos años. Y detrás de ese furor hay algo más profundo que una moda pasajera: un consumidor que busca experiencias emocionales, visuales y compartibles.

La historia se remonta a una de las escenas más recordadas del film basado en la novela de Roald Dahl. Allí, la temida directora Tronchatoro obliga a Bruce Bolaños a comerse una gigantesca Devil’s Food Cake frente a toda la escuela. El pastel, oscuro, húmedo y exageradamente chocolatoso, quedó asociado desde entonces a la indulgencia absoluta y celebra su día cada 19 de mayo.

La Devil’s Food Cake —o “pastel del diablo”— existe desde principios del siglo XX en Estados Unidos y nació como contrapunto de la Angel Food Cake, una preparación mucho más liviana hecha con claras de huevo. Su diferencial siempre estuvo en su textura aireada, su intenso sabor a cacao y una apariencia visualmente impactante. Pero en plena era de TikTok e Instagram, encontró una nueva vida.

“La torta Bruce conecta muy bien con algo que vemos a nivel global y también en Argentina: el deseo de vivir experiencias indulgentes, memorables y compartibles”, explica Sofía Mallaviabarrena. “Es una torta que no pasa desapercibida, tanto por su tamaño como por su propuesta intensa y emocional”, agrega.

Postres virales: qué buscan los consumidores
Según la especialista, el fenómeno refleja una transformación más amplia en los hábitos de consumo de pastelería. “Los consumidores buscan productos que generen impacto visual y que transmitan una sensación de premio, de celebración personal. Bruce es aspiracional porque representa exceso, disfrute sin culpa y un momento ‘instagrammeable’, pero también porque invita a compartir, algo muy propio de nuestra cultura”, señala.

Ese comportamiento aparece reflejado en los datos de Taste Tomorrow, el estudio global que Puratos desarrolla desde 2012 y que hoy se convirtió en el ecosistema de investigación más grande del mundo para comprender qué buscan las personas en panadería, pastelería y chocolate.

Entre los hallazgos más recientes, el informe muestra que el 53% de los consumidores argentinos comparte experiencias gastronómicas en línea y que al 54% le gusta inspirarse en medios digitales para descubrir productos y propuestas locales. Además, el 70% asegura que la apariencia de los alimentos influye directamente en cuán apetecibles les resultan.

“Estos productos nos dicen que el consumidor de hoy no busca solo sabor, sino una experiencia completa”, afirma Mallaviabarrena. “En Taste Tomorrow vemos un cambio más profundo: los consumidores quieren emoción, autenticidad y sorpresa, pero también calidad real. No es solo una moda pasajera; refleja una manera distinta de consumir pastelería, donde el producto tiene que contar una historia, generar conversación y justificar ese momento de indulgencia”.

Las experiencias llegan a los postres
La búsqueda de experiencias sensoriales aparece hoy como una de las principales tendencias globales en pastelería. Según el estudio, los consumidores se sienten cada vez más atraídos por postres que destacan por sus texturas, formatos originales, combinaciones inesperadas y relatos culturales detrás de cada creación. También crece el interés por experiencias que mezclan nostalgia y novedad.

“Hay varias tendencias claras que vemos tanto globalmente como a nivel local”, sostiene Mallaviabarrena. “La indulgencia consciente, donde el consumidor se da un gusto, pero con mejores ingredientes o propuestas más artesanales; el valor de lo sensorial, con texturas y rellenos generosos; la revalorización de lo artesanal combinada con innovación; y una fuerte búsqueda de conexión emocional”.

En ese escenario, las plataformas digitales funcionan como amplificadores de tendencias. Lo que antes podía quedar limitado a una cafetería de barrio hoy puede transformarse en un fenómeno internacional en cuestión de días.

“Las redes sociales son hoy un verdadero acelerador de tendencias. Hacen que una idea local pueda volverse global en muy poco tiempo”, explica la ejecutiva de Puratos. “Esto desafía a la industria y a los pasteleros a pensar productos que no solo sean ricos, sino también visuales, auténticos y reproducibles”.

La viralidad, sin embargo, también elevó la exigencia. Los consumidores ya no solo esperan estética: buscan productos que cumplan la promesa visual y emocional que muestran las redes. Por eso, desde Puratos aseguran que la innovación parte del análisis del comportamiento real de las personas.

“La innovación en Puratos nace del consumidor. A través de nuestra plataforma global Taste Tomorrow analizamos hábitos, motivaciones y expectativas reales de consumo”, dice Mallaviabarrena. “Siempre buscamos innovar sin perder de vista la aplicabilidad, la calidad y el sabor”, concluye.

La icónica torta de chocolate volvió al centro de la escena convertida en un fenómeno viral en redes y cafeterías. Según datos de Taste Tomorrow, los consumidores buscan cada vez más experiencias gastronómicas visuales, emocionales y compartibles: en Argentina, el 70% asegura que la apariencia influye en qué tan apetecible resulta un postre y más de la mitad comparte sus experiencias culinarias online.

Una torta inmensa, capas húmedas de chocolate intenso, rellenos desbordantes y una escena de película que quedó grabada en la memoria colectiva. La llamada “torta Bruce” —popularizada por la película Matilda— dejó de ser solo un ícono cinematográfico para convertirse en uno de los fenómenos gastronómicos más virales de los últimos años. Y detrás de ese furor hay algo más profundo que una moda pasajera: un consumidor que busca experiencias emocionales, visuales y compartibles.

La historia se remonta a una de las escenas más recordadas del film basado en la novela de Roald Dahl. Allí, la temida directora Tronchatoro obliga a Bruce Bolaños a comerse una gigantesca Devil’s Food Cake frente a toda la escuela. El pastel, oscuro, húmedo y exageradamente chocolatoso, quedó asociado desde entonces a la indulgencia absoluta y celebra su día cada 19 de mayo.

La Devil’s Food Cake —o “pastel del diablo”— existe desde principios del siglo XX en Estados Unidos y nació como contrapunto de la Angel Food Cake, una preparación mucho más liviana hecha con claras de huevo. Su diferencial siempre estuvo en su textura aireada, su intenso sabor a cacao y una apariencia visualmente impactante. Pero en plena era de TikTok e Instagram, encontró una nueva vida.

“La torta Bruce conecta muy bien con algo que vemos a nivel global y también en Argentina: el deseo de vivir experiencias indulgentes, memorables y compartibles”, explica Sofía Mallaviabarrena. “Es una torta que no pasa desapercibida, tanto por su tamaño como por su propuesta intensa y emocional”, agrega.

Postres virales: qué buscan los consumidores
Según la especialista, el fenómeno refleja una transformación más amplia en los hábitos de consumo de pastelería. “Los consumidores buscan productos que generen impacto visual y que transmitan una sensación de premio, de celebración personal. Bruce es aspiracional porque representa exceso, disfrute sin culpa y un momento ‘instagrammeable’, pero también porque invita a compartir, algo muy propio de nuestra cultura”, señala.

Ese comportamiento aparece reflejado en los datos de Taste Tomorrow, el estudio global que Puratos desarrolla desde 2012 y que hoy se convirtió en el ecosistema de investigación más grande del mundo para comprender qué buscan las personas en panadería, pastelería y chocolate.

Entre los hallazgos más recientes, el informe muestra que el 53% de los consumidores argentinos comparte experiencias gastronómicas en línea y que al 54% le gusta inspirarse en medios digitales para descubrir productos y propuestas locales. Además, el 70% asegura que la apariencia de los alimentos influye directamente en cuán apetecibles les resultan.

“Estos productos nos dicen que el consumidor de hoy no busca solo sabor, sino una experiencia completa”, afirma Mallaviabarrena. “En Taste Tomorrow vemos un cambio más profundo: los consumidores quieren emoción, autenticidad y sorpresa, pero también calidad real. No es solo una moda pasajera; refleja una manera distinta de consumir pastelería, donde el producto tiene que contar una historia, generar conversación y justificar ese momento de indulgencia”.

Las experiencias llegan a los postres
La búsqueda de experiencias sensoriales aparece hoy como una de las principales tendencias globales en pastelería. Según el estudio, los consumidores se sienten cada vez más atraídos por postres que destacan por sus texturas, formatos originales, combinaciones inesperadas y relatos culturales detrás de cada creación. También crece el interés por experiencias que mezclan nostalgia y novedad.

“Hay varias tendencias claras que vemos tanto globalmente como a nivel local”, sostiene Mallaviabarrena. “La indulgencia consciente, donde el consumidor se da un gusto, pero con mejores ingredientes o propuestas más artesanales; el valor de lo sensorial, con texturas y rellenos generosos; la revalorización de lo artesanal combinada con innovación; y una fuerte búsqueda de conexión emocional”.

En ese escenario, las plataformas digitales funcionan como amplificadores de tendencias. Lo que antes podía quedar limitado a una cafetería de barrio hoy puede transformarse en un fenómeno internacional en cuestión de días.

“Las redes sociales son hoy un verdadero acelerador de tendencias. Hacen que una idea local pueda volverse global en muy poco tiempo”, explica la ejecutiva de Puratos. “Esto desafía a la industria y a los pasteleros a pensar productos que no solo sean ricos, sino también visuales, auténticos y reproducibles”.

La viralidad, sin embargo, también elevó la exigencia. Los consumidores ya no solo esperan estética: buscan productos que cumplan la promesa visual y emocional que muestran las redes. Por eso, desde Puratos aseguran que la innovación parte del análisis del comportamiento real de las personas.

“La innovación en Puratos nace del consumidor. A través de nuestra plataforma global Taste Tomorrow analizamos hábitos, motivaciones y expectativas reales de consumo”, dice Mallaviabarrena. “Siempre buscamos innovar sin perder de vista la aplicabilidad, la calidad y el sabor”, concluye.