En el Día Internacional del Café, el origen vuelve al centro de la conversación. Mientras los consumidores buscan conocer cada vez más qué hay detrás de lo que toman, Café Martínez acompaña una iniciativa que busca impulsar el desarrollo de la caficultura en la Argentina.
El consumo de café en la Argentina atravesó una transformación: dejó de ser solamente un hábito cotidiano para convertirse en una búsqueda cada vez más consciente de origen, calidad y trazabilidad. En el marco del Día Internacional del Café, la mirada del sector se traslada hacia todo lo que ocurre más allá del pocillo: un recorrido que conecta los granos que llegan desde los principales países productores con una posibilidad que hasta hace algunos años parecía lejana para la Argentina, desarrollar sus propios cultivos de café.
Detrás de cada taza existe una cadena que comienza mucho antes de la preparación. El territorio donde se cultiva, la variedad de la planta, la altura, las condiciones climáticas, el trabajo de los productores y los procesos que atraviesa el grano son algunos de los factores que construyen las características de un café y explican por qué dos granos provenientes de regiones distintas pueden ofrecer experiencias completamente diferentes.
En este recorrido, los cafés de origen permiten acercarse a esas particularidades y conocer qué hay detrás de cada grano. Para Café Martínez, que trabaja desde hace años con cafés provenientes de múltiples países productores, esta mirada forma parte de su vínculo con el café y de una forma de entender el producto que pone en valor cada etapa de la cadena.
Hablar de origen también implica hablar de trazabilidad. Saber dónde fue cultivado un café, quiénes participaron de su producción y qué procesos atravesó hasta llegar al consumidor permite comprender mejor sus características y valorar el trabajo que existe detrás de cada taza. En una categoría en la que conviven diferentes calidades, perfiles y formas de producción, esa información adquiere cada vez mayor relevancia.
Pero el origen no es una historia que necesariamente empieza lejos. En los últimos años, Tucumán comenzó a explorar el potencial de la caficultura como una nueva alternativa productiva y a desarrollar una producción local que busca avanzar en calidad, conocimiento y procesamiento.
En ese marco, Café Martínez firmó recientemente un acuerdo de colaboración con la Municipalidad de Tafí Viejo para acompañar el desarrollo de la producción de café en Tucumán. La iniciativa contempla acciones de capacitación, asesoría y consultoría vinculadas al cultivo, el procesamiento y la calidad, con el objetivo de fortalecer los conocimientos y capacidades locales y contribuir a la profesionalización de la actividad.
El vínculo también proyecta una posibilidad a futuro: a medida que la producción tucumana avance y alcance las condiciones necesarias, el café producido en la provincia podría incorporarse al abastecimiento de Café Martínez.
“Creemos que el desarrollo del café argentino tiene un enorme potencial y que, para que ese crecimiento sea sostenible, es fundamental acompañar a quienes están dando los primeros pasos en la producción. Este acuerdo nos permite compartir nuestro conocimiento y experiencia, acompañar el desarrollo de la producción tucumana y proyectar un vínculo que, a futuro, pueda llevar el café producido en la región a nuestras propias tazas”, señaló Leandro Canabe, Gerente General de Café Martínez.
La experiencia de los países productores que históricamente abastecieron al mercado argentino y el desarrollo que comienza a darse puertas adentro del país forman parte de una misma conversación: conocer más sobre el café, entender qué hay detrás de cada origen y reconocer el trabajo que transforma un fruto cultivado en distintas partes del mundo en una bebida que forma parte de la vida cotidiana de millones de personas.
Porque detrás de cada taza no hay solamente un grano. Hay un territorio, una variedad, una forma de cultivo, personas, conocimiento y decisiones que, en conjunto, construyen la identidad de cada café.


