APERTURA EN RECOLETA: ORTIZ, una nueva mesa porteña con clásicos reconocibles y mirada contemporánea

Ubicado en el espacio donde funcionó el icónico restaurante Munich, Ortiz Recoleta propone una mirada actual sobre la mesa porteña a través de clásicos reconocibles, una propuesta all day, panadería y pastelería artesanal, coctelería y una vereda de 200 m² rodeada de árboles. El restaurante recupera códigos de los antiguos clubes sociales, las mesas compartidas y la vida en la vereda para construir un nuevo punto de encuentro en la ciudad.

En una ciudad donde la mesa funciona como escenario de encuentro, conversación y disfrute, Ortiz recupera ese gesto cotidiano y lo convierte en el centro de su propuesta. Ubicado en Recoleta, en el espacio donde funcionó el icónico restaurante Munich, un clásico porteño con más de 60 años de historia, el restaurante nace bajo el concepto “Una mesa en la ciudad” y propone una experiencia pensada para distintos momentos del día. La gastronomía, el espacio, los objetos y la manera de recibir forman parte de un mismo universo, inspirado en referencias reconocibles de Buenos Aires.

Ortiz nace como un restaurante con espíritu de club, un lugar al que no se va únicamente a comer, sino al que se vuelve por cómo hace sentir. Su identidad recupera ciertos códigos clásicos porteños —los clubes, las mesas compartidas y la vida en la vereda— para reinterpretarlos desde una mirada actual. La intención es construir una presencia cotidiana dentro de la ciudad, una de esas mesas a las que siempre dan ganas de volver.

La elección del espacio también forma parte de ese relato. Ortiz recupera la dirección donde durante décadas funcionó Munich, recuperando una dirección vinculada a la historia gastronómica porteña y sumándole una nueva manera de habitarla. El proyecto se extiende hacia una vereda de 200 m², rodeada de árboles frondosos y con el emblemático gomero como protagonista. El espacio exterior cuenta con capacidad para 80 personas distribuidas y fue pensado para funcionar durante todo el año, con una estética inspirada en los tradicionales clubes porteños. Mesas redondas en tonos claros, sillas Mar del Plata, grandes maceteros y estructuras livianas de sombra conviven con la vegetación existente, generando un espacio que mantiene continuidad con el interior. La propuesta busca recuperar una escena reconocible de Buenos Aires: una mesa en la vereda, bajo los árboles, como lugar de encuentro, conversación y tiempo compartido. El interiorismo estuvo a cargo de Valuarte y el restaurante cuenta con una capacidad total de aproximadamente 180 cubiertos.

La cocina de Ortiz parte de un repertorio reconocible de la mesa porteña y por aquellos platos que forman parte de la memoria gastronómica de Buenos Aires. La propuesta recupera clásicos sin convertirlos en piezas nostálgicas: son recetas conocidas y generosas, trabajadas desde el producto, la técnica, la estacionalidad y una mirada actual, con guiños a la cocina francesa. Entre los platos que representan esta identidad aparecen el revuelto Gramajo, la Tortilla de Papa, las Milanesas, el Bife de chorizo y el Flan Mixto, preparaciones que remiten a restaurantes, hoteles y mesas familiares de distintas épocas de la ciudad.

La cocina está a cargo del chef Bruno Bonanno, quien se acercó al mundo de la alta cocina desde muy joven, influenciado por su madrina, la crítica gastronómica Raquel Rosenberg. Su recorrido profesional continuó con experiencias en Don Julio y El Preferido de Palermo , participando de su apertura. Todo ese camino se refleja hoy en una cocina que pone el foco en el respeto por el producto, la técnica, la estacionalidad y el aprovechamiento integral de los insumos.

La propuesta funciona bajo una lógica all day, acompañando distintos momentos de la jornada desde el desayuno y el café hasta el brunch, el almuerzo, la merienda, el aperitivo y la cena . La carta de la mañana incluye medialunas, croissants, pan suizo, pain au chocolat, danesas, medialunas con jamón y queso, tostado de jamón y queso, croque monsieur, croque madame, tostadas con queso y mermelada, scon salado, huevos revueltos y yogur con granola, además de una selección de cafés, jugos, limonadas y bebidas sin alcohol.

La panadería y pastelería se elaboran en el local , con una propuesta que incluye lunette, profiteroles, financiers, tarta de curd de limón, lingotes de chocolate, rogel, alfajores y conitos, entre otras opciones. El brioche también atraviesa distintos momentos del día y forma parte de la búsqueda por recuperar preparaciones reconocibles dentro de una propuesta de inspiración porteña.

En la carta conviven tortilla de papa, revuelto gramajo, croquetas de hongos, mollejas de corazón, tartar de cuadril, carpaccio de remolacha, empanada de carne, rilette de truchón, langostinos a las brasas y rabas entre las entradas. Como principales aparecen milanesa de bife de chorizo, suprema apanada, pesca del día, tortellini de queso azul, cabutia y almendras, agnolotti del plin rellenos de ricota y hierbas, linguini con filetto y bechamel, patamuslo deshuesado, entraña y ojo de bife con demi-glace. La carta suma guarniciones como papas fritas, puré de papa, puré de boniato y verduras a las brasas, además de sándwiches (disponibles al mediodía) y ensaladas. Los postres incluyen flan mixto, tiramisú, pavlova y mousse de chocolate.

La experiencia se completa con una barra de coctelería pensada para acompañar distintos momentos del día, con clásicos como Negroni, Manhattan, Penicilin, Aperol Spritz, Old Fashioned, Gin Tonic, Martini y French 75, además de cócteles de autor como Banana Brûlée, Tango Tango, Torpedo y El Porteño. También hay mocktails como Basil Not Gimlet, Atardecer Francés y Gingerale.

La carta de vinos propone un recorrido federal por las regiones vitivinícolas de la Argentina, con una cuidada selección de etiquetas tintas, blancas, rosadas, naranjas y blends que reflejan la diversidad de terroirs y estilos del país. La propuesta incluye diferentes opciones pensadas para acompañar la experiencia gastronómica en cualquier momento del día.

El restaurante cuenta, además, con una cava con etiquetas a la vista, un espacio que combina la exhibición de su selección con la posibilidad de realizar encuentros privados, desde degustaciones y cenas corporativas hasta cumpleaños, celebraciones y reuniones más informales.

Con una cocina basada en clásicos porteños y un espacio que recupera códigos de la vida urbana de Buenos Aires, Ortiz propone una manera de habitar la ciudad alrededor de una mesa. El interior, la vereda bajo el gomero, la Silla Mar del Plata, la barra y la cocina forman parte de un mismo relato. Un lugar para desayunar, almorzar, merendar, tomar un café, comer, brindar o quedarse un rato más.

Ortiz abrió sus puertas al público a fines de septiembre de 2026 en Recoleta, con la intención de convertirse en una de esas mesas que, con el tiempo, empiezan a formar parte de la ciudad. Una mesa en la ciudad.

Dirección: Pres. Roberto M. Ortiz 1871, Buenos Aires, Argentina.
Horarios: martes a domingos, de 9:00am a 00:00 hs.
Desayuno, almuerzo, tarde y noche.
Instagram: @ortiz.recoleta