Un plato argentino especial para el invierno
Cuando el frío se instala y la cocina se convierte en refugio, el Bife a la criolla se reafirma como uno de los grandes platos del invierno. Esta versión eleva la receta tradicional al elegir un corte emblemático: el bife de chorizo, más asociado a la parrilla pero igualmente expresivo en una cocción lenta.
El bife de chorizo proviene del lomo ancho del animal, ubicado en la parte superior del cuarto trasero, a lo largo del dorso. Es un corte con buena infiltración de grasa, lo que le da jugosidad y sabor profundo.
A diferencia de otros cortes, el bife de chorizo tiene fibras más tiernas y una textura naturalmente suave. En la olla, esa grasa se funde lentamente, enriqueciendo el conjunto sin necesidad de agregados extra.
La preparación respeta la lógica criolla: capas de carne, cebolla, tomate, morrón y papas, condimentadas con sal, pimienta y laurel. El secreto está en el fuego bajo y el tiempo, que permiten que el bife de chorizo libere su sabor y se integre con las verduras.
El resultado es un plato más untuoso, con una profundidad distinta: la grasa del corte aporta cuerpo al jugo y redondea cada bocado.
Elegir bife de chorizo para un plato de olla es, en cierto modo, romper una costumbre. Pero también es una forma de reinterpretar la cocina de invierno con un guiño a la parrilla, ese otro gran símbolo argentino.
Porque al final, el bife a la criolla sigue siendo lo mismo: una olla que abriga, una receta que reúne y un sabor que no entiende de estaciones… aunque en invierno, se disfrute más.
Mirá el video de Javi Rosemberg


