Humano, el nuevo espacio de Palermo que propone volver a conversar con el otro en la mesa sin pantallas

El nuevo punto de encuentro de Palermo propone una experiencia en la que gastronomía, música, arte y diseño se ponen al servicio de algo tan simple como volver a conectar con el otro. La música ocupa un lugar activo en el recorrido, a través de canciones, recuerdos y momentos de escucha compartida alrededor de la mesa.

Humano acaba de abrir sus puertas en Palermo con una propuesta que parte de una idea sencilla y cada vez menos habitual: hacer de la mesa un lugar para estar realmente presente. En un contexto atravesado por la hiperconectividad, la velocidad y la productividad permanente, el espacio propone volver la atención hacia la conversación y el vínculo con quien está enfrente y con uno mismo.

La elección de la gastronomía también tiene que ver con la idea que da origen a Humano: comer es una de las prácticas que acompañaron a nuestra especie desde sus comienzos y que, antes de convertirse en una experiencia individual, estuvo ligada a la reunión, el intercambio y la transmisión. Algo similar sucede con la música, que desde sus formas más primitivas también estuvo vinculada a lo colectivo y a la necesidad de compartir con otros . De ahí también surgen dos elementos que atraviesan el espacio: la figura de un mono pintada en la pared, que remite a ese momento inicial en el que, alrededor de la comida, empezaron a construirse vínculos y formas de compartir, y la música, que recupera esa dimensión de encuentro y escucha compartida.

Detrás de Humano está Malena Miramontes Boim, directora teatral, diseñadora de iluminación y docente de la Universidad Nacional de las Artes. Su vínculo con el teatro y la música atraviesa el proyecto, que nació también de su deseo de crear un espacio propio para desarrollar iniciativas culturales y generar condiciones para escuchar, mirar y conectar.

El espacio se despliega en dos niveles , con escenas diferentes dentro de una misma identidad. En planta baja funciona el sector de cafetería y bar, con una ambientación que toma elementos del universo doméstico y teatral: sillones individuales y de varios cuerpos, tapizados en terciopelo en distintos tonos, mesas bajas, libros, discos de vinilo y pequeños sectores que construyen una atmósfera cercana como de living. Hacia el fondo, la disposición recuerda a un pequeño teatro , lo que suma otra capa a un ambiente pensado para quedarse. La planta baja tiene capacidad para 18 personas.

En el primer piso funciona el restaurante desde las 20 h, con 42 cubiertos . El salón reúne mesas y sillas de madera para dos y cuatro personas, que pueden adaptarse para recibir grupos más grandes —es necesario avisar previamente—, y tres boxes para cuatro comensales y dos boxes para dos. Estos últimos cuentan con sillones corridos de terciopelo y cortinas rojas que pueden cerrarse, en una referencia directa a los palcos de un teatro. Todas las mesas tienen una o dos dispositivos equipados con auriculares que anticipan parte de la experiencia que propone Humano. La combinación de madera, terciopelo y color aporta calidez y suma una dimensión táctil al ambiente. Allí, la propuesta gastronómica se acompaña de una experiencia de tres pasos, guiada a través de tres cuadernos que llegan a la mesa a lo largo de la cena.

El primer cuaderno plantea una serie de preguntas que orientan la elección de la entrada. Después, cada comensal recibe una nueva consigna: elegir una canción que le evoque un recuerdo, anotarla y entregársela al equipo de salón. A partir de esas elecciones, cada canción se materializa en un pequeño disco que luego se coloca en el dispositivo para ser escuchada con auriculares por quienes comparten la mesa . Así, las canciones elegidas se convierten en el punto de partida para uno de los momentos centrales de la experiencia: todos escuchan las canciones de los demás y luego comparten qué recuerdo les despierta cada una.

El segundo cuaderno acompaña la elección del plato principal a través de nuevas preguntas y, luego, llega el tercero , con consignas que invitan a avanzar hacia el postre. Para cerrar la experiencia, este llega acompañado por una selección musical sugerida por Humano, presentada en nuevos discos redondos, que propone un maridaje musical. De este modo, la comida y la música funcionan como disparadores de memoria y conversación, pero también como una forma de volver al encuentro con quienes están alrededor.

La cocina sigue ese mismo espíritu y propone, a través de combinaciones de sabores, texturas e ingredientes, distintas posibilidades para que cada comensal reconozca sus propias preferencias. Hay recetas reconocibles que incorporan técnicas o cruces menos previsibles, como escabeche de marisco y queso de cabra untable sobre tostón, empanadas fritas de matambre con yasgua, provoleta con paté de hongos y tiradito con leche de tigre, mango y palta grillada.

Entre los principales aparecen vitel toné de bondiola con papas pelo, arroz meloso con mariscos y alioli de pimentón ahumado, pesca blanca en manteca de alcaparras crocantes sobre crema de coliflor y cebollas moradas y malfatti de kale y ricota en gratén de crema de cúrcuma. Para el final, hay opciones como cremoso de chocolate y pistachos con sopa de frutos rojos, torta vasca con mermelada y salsa inglesa o crème brûlée de dulce de leche.

En planta baja, la carta continúa con opciones de cafetería y confitería, desde croissant de hongos y queso brie hasta scones, budines, alfajores y petit gâteaux. También hay café de especialidad, con un blend House de 70% Brasil y 30% Colombia, de la marca Burgués, que es protagonista de la propuesta de cafetería. Durante el happy hour suma una selección de platitos que incluye buñuelos de espinaca y gorgonzola con lactonesa de lima o empanadas de humita y miel de caña.

Por su parte, la carta de bebidas —disponible en ambas plantas— acompaña el concepto de Humano con clásicos y creaciones de autor, a partir de ingredientes y asociaciones poco previsibles. Entre los cócteles aparecen Viejos Vinilos, que mezcla ron Bacardí Dorado, Amaretto, café espresso y almíbar de canela, o Primer Compás, con Pisco Capel, Moscato, almíbar simple, jugo de limón, albúmina y Angostura. Para quienes eligen opciones sin alcohol, Sin Rodeos propone una combinación de apio, cilantro, limón, tónica y sal de apio, en una carta que también encuentra en los mocktails una forma de explorar perfiles frescos, herbales y cítricos.

Humano abre así un nuevo espacio en Palermo donde gastronomía, música, arte y diseño construyen una misma experiencia. La mesa es el punto de partida; lo que sucede alrededor, la verdadera propuesta. Desde la cocina hasta la ambientación, pasando por la música, cada elemento fue pensado para formar parte de un recorrido en el que comer también implica mirar, escuchar, descubrir y compartir. La intención es que la experiencia no termine en el plato, sino que se extienda al espacio y a todo aquello que ocurre alrededor de la mesa.

Humano
Dirección: Bonpland 1712, Palermo.
Horarios: planta baja, de miércoles a domingos, de 16:30 a 19 h; restaurante, de martes a domingos, de 20 a 00 h.
Instagram: @humano.bsas/