En la vida, todo tiene un precio y, por esto, es que decimos que “lo barato sale caro”… El simplificar, la búsqueda de caminos cortos, puede hacer que nos resulte difícil la obtención de beneficios, y de logros, a largo plazo. La gratificación inmediata es la cultura que impera en la sociedad actual. Vivimos en una búsqueda constante de satisfacción y, si no lo conseguimos, nos frustramos, nos quejamos y hasta a veces nos enojamos… ¡Qué importante es recibir una palabra de aliento en el momento oportuno!; esto puede marcar la diferencia entre continuar o rendirse.
Si bien puede parecer un pensamiento simple, la sencillez de una persona involucra un beneficio para nuestra salud espiritual y emocional…
Roger Luna Chópite es un chef de Monagas, Venezuela, quien a lo largo de su trayectoria profesional, se ha destacado por su vocación a participar en el servicio a la comunidad; un servidor público en el que responsabilidad, bondad y moralidad son sus cartas de presentación.
Chef Roger Luna Chópite
Y de ése servicio por dar, ésa vocación de enseñar, surge la idea del “tequeño”, una originaria preparación culinaria venezolana; un delicioso aperitivo con el cual compartir buenos momentos con amistades y afectos, y buscar de repetir en cualquier momento. Una idea que se tradujo en “El tequeñazo de Maturín”, una celebración en la se compiten para conseguir elaborar “el mejor tequeñazo de queso”; y la Alcaidía, municipio, de Acosta fue la sede de este evento… Tradicionales tequeños de queso con plátano, queso sólo, salchicha y chocolate con sirot de chocolate, fueron algunos de los tantos presentados. Un evento, competencia, en la que participantes acostenses disfrutaron de un grato momento en donde se presentaron más de 100 unidades de tequeños, con al menos 4 variedades de relleno… Estos tequeños, posterior al evento, fueron regalados a transeúntes.

Los tequeños venezolanos caseros, un verdadero ícono de la gastronomía de Venezuela, son populares en reuniones y especialmente en fiestas; están hechos con palitos de queso a los que se los envuelve en masa de harina de trigo y, posteriormente, freírlos hasta que queden suaves por dentro y crujientes por fuera.

El tequeño se originó en la ciudad de Los Teques, Venezuela; de ahí su nombre. Está la creencia de que un cocinero de la ciudad, con el fin de aprovechar una masa sobrante, la utilizó para envolver trozos de queso y freírla; así, y a los inicios del siglo XX se originó este aperitivo.
Y así, para concluir, quiero reflexionar acerca de que sin importar la situación por la que estemos pasando, sintámonos felices de saber que hay personas que hacen el bien desinteresadamente, y que optan por hacer que la felicidad sea un hábito, un constante estado de ánimo… ¡Gracias Chef Rogers Luna Chópite por transmitir y mostrar todo su talento en lo que sabe hacer y compartiendo sus conocimientos y habilidades!

Desde la ciudad de Campana, Buenos Aires, envío un abrazo y mi deseo que la vida te sonría y permita que prosperes en todo lo que emprendas; y derrame sobre ti Salud, Paz, Amor y mucha Prosperidad.
Claudio Valerio
© Valerius


