México se celebra, se recuerda… y también se saborea.

Septiembre tiene un aroma diferente.

Es el aroma del maíz, del chile, de las especias y de las preparaciones que durante generaciones han pasado de las manos de nuestras abuelas y cocineras tradicionales a las nuevas generaciones.

Es el aroma de una nación que, al llegar el mes patrio, no solamente viste sus calles de verde, blanco y rojo; también viste sus mesas con una extraordinaria riqueza de sabores que representan nuestra historia, nuestra cultura y nuestra identidad.

Porque México también celebra su Independencia a través de la gastronomía.

Una bandera que también se saborea
Entre los grandes protagonistas de septiembre encontramos al majestuoso Chile en Nogada, una de las expresiones más emblemáticas de nuestra cocina.

El verde del chile, el blanco de la nogada y el rojo de la granada convierten este platillo en una representación culinaria de nuestra Bandera Nacional.

Pero más allá de sus colores, encontramos una preparación que habla de historia, técnica, tradición y de ese maravilloso mestizaje gastronómico que distingue a México ante el mundo.

Junto a él aparece otro gran protagonista de nuestras celebraciones: el Pozole.

Blanco, rojo o verde, acompañado de lechuga, rábanos, cebolla, orégano, chile y limón, el pozole es mucho más que un platillo. Es una invitación a compartir, a reunir a la familia y a celebrar alrededor de una mesa.

Y entonces aparecen las enchiladas, las crujientes flautas, los antojitos mexicanos y un universo de preparaciones que hacen de nuestra gastronomía una de las más extraordinarias del planeta.

Un México… infinitos sabores
Hablar de gastronomía mexicana es recorrer un país entero sin necesidad de abandonar la mesa.

Desde Puebla llega el profundo y complejo Mole Poblano; mientras Oaxaca nos sorprende con la extraordinaria diversidad de sus Siete Moles, cada uno con personalidad, historia y carácter propio.

Viajamos después hacia Hidalgo para encontrarnos con la tradicional Barbacoa, cocinada con paciencia y respeto por una tradición que forma parte de la identidad de sus comunidades.

En Jalisco nos esperan las inconfundibles Tortas Ahogadas.

En Michoacán, nuestras queridas Carnitas, orgullo de nuestra tierra y ejemplo de una cocina que transforma ingredientes sencillos en verdaderas experiencias gastronómicas.

Y desde Yucatán llega la incomparable Cochinita Pibil, con sus aromas, colores y sabores profundamente ligados a la cultura maya.

Y podríamos continuar…
Porque México posee una riqueza gastronómica prácticamente interminable.
Cada estado guarda secretos culinarios.
Cada región posee ingredientes únicos.
Cada comunidad conserva recetas.
Y cada cocinera tradicional protege una parte de nuestra historia.
Nuestra gastronomía no solamente alimenta: cuenta quiénes somos.

México también se brinda
Y toda celebración mexicana necesita un brindis.

Nuestra gastronomía encuentra grandes compañeros en las bebidas que han nacido de nuestras tierras y de la sabiduría de nuestros pueblos.
El Tequila, símbolo mexicano reconocido en todo el mundo.

El Mezcal, espíritu del agave y expresión de las manos artesanas que mantienen viva su ancestral elaboración.

El Pulque, bebida de profundas raíces históricas.

La Charanda, orgullo michoacano y parte importante de nuestra identidad regional.

Y el Sotol, representante de los paisajes y tradiciones del norte de México.

Cada uno posee una personalidad diferente, pero todos comparten algo esencial:
son parte de la historia líquida de nuestra Nación.

EL ORGULLO DE SER MEXICANO TAMBIÉN SE SIRVE EN LA MESA
Las Fiestas Patrias nos permiten detenernos por un momento y mirar hacia nuestras raíces.

Nos recuerdan que detrás de un platillo existe una historia.

Detrás de un ingrediente existe una tierra.
Detrás de una receta existe una familia.

Y detrás de cada cocina mexicana existe una generación de mujeres y hombres que han dedicado su vida a preservar nuestros sabores.

Por eso, celebrar septiembre también significa reconocer y valorar a nuestros productores, cocineras tradicionales, chefs, artesanos, agricultores y guardianes de nuestra gastronomía.

Ellos mantienen encendida la llama de una cocina que México comparte orgullosamente con el mundo.

La gastronomía mexicana no es solamente una colección de recetas.

Es memoria.
Es identidad.
Es territorio.
Es tradición.
Es cultura.
Es orgullo.

Y cuando nos sentamos alrededor de una mesa para compartir nuestros platillos, estamos participando en una historia que comenzó mucho antes que nosotros y que continuará en las generaciones que vienen.

El México que llevamos en el corazón… también vive en nuestro paladar.

Este septiembre levantemos nuestras copas, compartamos nuestros alimentos y celebremos aquello que nos hace únicos.

Que nunca falten en nuestras mesas el aroma del chile, el perfume de las especias, el sabor del maíz, el calor de nuestras cocinas y la alegría de compartir.

Porque cuando México celebra…
¡México cocina!

Y cuando México cocina… el mundo descubre una vez más la grandeza de nuestra tierra.

¡Viva México!… ¡Viva nuestra gastronomía! ¡Y viva el maravilloso sabor de nuestra Patria!

Por Chef Ejecutivo y Gastrónomo Internacional Mexicano
Agustín Tamayo Carrillo