A veces, las mejores recetas nacen de la improvisación. Eso fue lo que ocurrió a la atleta olímpica, Belén Casetta, donde el plan era claro: comer milanesas. Pero un detalle cambió todo el proceso y terminó dando lugar a una versión distinta, más liviana y con un resultado inesperado.
“Queríamos comer milanesa y pusimos manos a la obra”, resume Belén. Con participación de sus hijas —y los cuidados necesarios, especialmente al manipular carne y huevo crudo—, la receta se convirtió también en una actividad compartida.
Un clásico con otro giro
Las milanesas se prepararon con lomo, un corte tierno y magro que suele elegirse por su suavidad y rápida cocción. Sin embargo, la falta de un ingrediente clave obligó a cambiar el rumbo: no había pan rallado.
Lejos de frenar la idea, la solución fue simple: reemplazarlo por sémola. El resultado fue una cobertura diferente, más fina y crocante, que aportó ligereza al plato final.
Cómo se resolvió la receta
El procedimiento fue el habitual:
Pasar la carne por huevo
Rebozar con sémola en lugar de pan rallado
Cocinar hasta lograr un dorado parejo
La diferencia estuvo en la textura. La sémola generó una capa más delicada, menos pesada que el empanado tradicional.
¿Milanesa o escalope?
Para algunos, esta versión se acerca más a lo que se conoce como escalope: un corte fino, con rebozado liviano y cocción rápida. Una variante que, sin proponérselo, apareció en la cocina cotidiana.
En tiempos donde la creatividad en casa gana protagonismo, esta experiencia demuestra que no siempre hace falta seguir la receta al pie de la letra. A veces, improvisar también tiene recompensa.


